Discusión: efecto estampida
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Old 23-abr-2008, 06:36
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manoloval manoloval no ha iniciado sesión
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Predeterminado efecto estampida

pues eso es lo que al parecer esta pasando y va a pasar de continuar la crisis economica de españa

que muchos inmigrantes van a retornar a sus paises de origen, ya que no ven futuro en españa, ya que del total de nuevos parados, el 40% son inmigrantes,
asi que la crisis en la construccion ha hecho polvo a muchos de estos inmigrantes, y que si el sector de la hosteleria no puede absorver la caida de la construccion, se ven si la menor posibilidad de trabajo en españa

si a esto unimos que el presidente del gobierno en su discurso de investidura comento que iban a estudiar nuevas formulas para incentivar el retorno de inmigrantes sin trabajo, y que los paises de origen tambien les ofrecen algunas posibilidades para su retorno, pues la cosa parece que apunta en esa direccion

imaginar la de hipotecas sin pagar que van a dejar y la cantidad de pisos que se va a quedar los bancos, y la de pisos alquilados que volveran a estar libres,
en fin, ya veremos que pasa, tampoco creo que se piren tantos, pero si no tienen ni para pagar el piso,, pues mal asunto.

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'En España no hay futuro. Nos vamos'
Cientos de inmigrantes devuelven sus pisos hipotecados a las entidades bancarias al no poder hacer frente a la deuda. Es el primer paso antes de regresar a su país. Estas son las historias de algunos que deciden irse. Ahora llega el efecto estampida


Las cifras. De los dos millones y medio de parados, 407.000 son extranjeros - Un 5% de los 800.000 ecuatorianos de nuestro país está preparando sus maletas. La cifra crecerá paralela al paro - Las asociaciones indican que el número de personas interesadas en acogerse a programas de retorno voluntario se ha duplicado en el último año - Desde 2003, el Gobierno ha gestionado la vuelta de sólo 4.669 inmigrantes mediante este mecanismo. El presidente ha prometido incrementar estas ayudas con fórmulas como la capitalización del paro en un solo pago y la concesión de microcréditos l En los últimos dos años, 27.000 argentinos han abandonado España, coincidiendo con la mejora de la economía en su país - El Gobierno rumano ofrece medio millón de empleos con sueldos de 1.000 euros para fomentar el retorno.

Humberto Yañez se despertaba todos los días a las seis de la mañana en su casita de Santa Cruz. Se arrellanaba en su autocar Ford color vino y arrancaba la ruta escolar del colegio Santo Tomás de Aquino. Y en sus ratos libres, disfrutaba de una cervecita viendo los partidos del Real Santa Cruz. La verdad, no le apetecía mucho emigrar. "En España te dan 1.500 euros por pasear a un can", le decían. Su esposa sucumbió al cantar de sirenas. De un golpe le subieron la soledad y el azúcar. Y decidió seguirla. De eso hace tres años. Ahora no tiene casa ni trabajo, su señora lo abandonó por no traer plata y, para colmo, aquí le ha cogido cariño a un Barça en barrena. Vaya año, el del pobre Humberto.

Como otros miles de inmigrantes a los que se les torció la apuesta por El Dorado ibérico, este entrañable abuelo de 65 años, ojos chispeantes y aires de Alfredo Bryce Echenique sólo quiere deshacer el camino andado desde Bolivia. El fenómeno no ha hecho más que empezar. Al albur de una economía achacosa, donde el empleo empieza a escasear, cada vez son más los inmigrantes que hacen de nuevo las maletas. Del efecto llamada al efecto estampida.

Recién llegado, Humberto se dijo que todo sería fácil. Tres meses duró el espejismo de su primer trabajo. Desde entonces, año y medio de colas, llamadas infructuosas y topetazos contra el Vuelva usted mañana de Larra. Lo intentó en Murcia, Madrid, Berlanga... Desesperado, ha solicitado acogerse al plan de retorno voluntario del Gobierno porque no tiene con qué comprar el billete.

Ignora Humberto que tendría más probabilidades de enderezar su sino sellando un boleto de lotería. Este programa casi anónimo del Ejecutivo ha gestionado, desde 2003, el retorno de sólo 4.669 inmigrantes. Una mota inapreciable. Sólo en la modesta asociación Aicode, gracias a la cual Humberto intenta gestionar su vuelta, se duplicó en 2007 -600 casos- el número de personas dispuestas a dar marcha atrás. "Se ha disparado el interés por retornar", declara a Crónica su vicepresidente, Octavio Sanabria, "y el movimiento va in crescendo".

Las deudas son la segunda espoleta de la estampida. El euribor no distingue nacionalidades. Al igual que muchos españoles, cada vez son más los inmigrantes estrangulados por la subida de los intereses.

Lucho es dominicano, vive en un pueblo de Madrid y compró una casa de 320.000 euros hace tres años. Las letras se han disparado hasta los 1.800 euros al mes, sin un salario fijo. La semana pasada acudió al banco pensando que podría entregar las llaves y emprender la vuelta a casa. No contaba con que su propiedad se había depreciado. Un señor de corbata le explicó que no sólo se quedaba con su casa y todo lo pagado, sino que además debía apoquinar 50.000 euros si quería echar una firmita y no volver a verle.

Lucho ahora medita desaparecer, confiado en que nadie le buscará en el Caribe. No sería el único. Elena Tandarica, de la Asociación de Rumanos de Andalucía, asegura que muchos de sus compatriotas huyen de un día para otro perdiendo todo lo pagado por sus casas.

Otras entidades, menos puntillosas que la de Lucho, escrituran a su nombre los pisos hipotecados mediante el subterfugio de la dación en pago. Prefieren perder dinero al fárrago de pleitos y así evitan que se disparen los índices de morosidad, consecuencia de préstamos entregados demasiado a la ligera.

Santiago Morales, presidente de la Federación Nacional de Ecuatorianos, estima que 40.000 ecuatorianos, un 5% de los 800.000 residentes en España, intenta partir a corto plazo. "Y si el paro sigue aumentando, la vuelta a casa seguirá creciendo".

Los aspirantes al retorno son todavía más numerosos entre la comunidad rumana, ahora que este país es miembro de la UE. A Ioan Banu no le hace honor el apellido. Este Juan Dinero rumano, de 54 años, vino a España hace doce meses, convencido de que se haría rico. Le prometieron un alto salario. Terminó cobrando diez euros al día durante un mes, antes de que le pusieran en la calle. "Cuando vuelva a Pitesti, al primero que me comente que quiere emigrar a España le diré que no venga. Aquí no hay trabajo ni futuro", comentaba el jueves por la mañana, con un par de billetes de 20 euros en el bolsillo, un cigarrillo siempre encendido y mucha prisa por terminar su maleta.

Esa misma noche, Ioan empaquetó su decepción y emprendió su vuelta a la Romania mare. Dos días de carretera, en compañía de sus amigos Marius y Gheorghe. A Marius le fue algo mejor. Se compró en España la furgoneta azul en la que pusieron rumbo a casa, ha ahorrado algo y piensa instalarse en Bucarest, donde germina un segundo boom de la construcción. Ya tienen varias obras pactadas con constructores que, tras amurallar España, trasladan sus grúas para enladrillar los Cárpatos. En los meses buenos, Marius se sacaba 10.000 euros acondicionando pisos. Las últimas semanas se consumían sin un encargo. Sólo chapuzas. "Esto está muerto".

La crisis en el sector de la construcción ha sido el fin de la mina de oro. Y no sólo para Marius. El 40% de los nuevos parados registrados el pasado año son extranjeros. La mayoría trabajaba en la obra. Y la curva no tiene visos de caer.

Para evitar que la bolsa de inmigrantes en paro infle las cifras de la delincuencia y asfixiar los servicios sociales, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero prometió en su discurso de investidura nuevas fórmulas para incentivar la vuelta de los inmigrantes sin trabajo.

Los países de origen también intentan alentar la operación retorno. El Gobierno rumano organizó la semana pasada en Castellón un encuentro en el que prometió medio millón de empleos con sueldos de unos 1000 euros. La gira continuará por el resto de España.

El efecto estampida no afecta por ahora a los magrebíes, tercera gran comunidad inmigrante. "Mucha gente quiere volver, pero si un médico gana 200 euros en nuestro país, ¿se imagina el sueldo de un obrero?", explica Kamel Rahmouni, presidente de Atime, asociación de trabajadores marroquíes.




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la vida contemple desde mi ventana, pero ya era tarde..., no hubo otra mañana
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