¿Es seguro contratar un seguro?
Contratar un seguro hoy día puede convertirse en un quebradero de cabeza del que no siempre se sale bien parado.
La enorme variedad de empresas aseguradoras entre las que uno puede elegir, y la feroz competencia entre ellas,
convierten la elección de un seguro en un verdadero galimatías de números, coberturas, riesgos, ofertas y regalos
que pueden acabar con la paciencia de cualquiera; o, como se suele decir, se puede terminar con la cabeza caliente y
los pies fríos.
Y, por si todo esto no fuera suficiente, en el momento en el que nos veamos obligados a echar mano de la póliza por
causa de un siniestro, nos podemos encontrar con la desagradable sorpresa de haber estado pagando un seguro durante
años, con todas las coberturas habidas y por haber, excepto las que hacen referencia al siniestro que acabamos de
sufrir. Una mala elección en este asunto, puede traer, como consecuencia, serios y desagradables problemas futuros.
¿Que hacer entonces?. ¿Hay algunas pautas a seguir que nos "garanticen" que no vamos a encontrarnos solos cuando
vengan los problemas?
Bien: Aunque no existe ninguna "varita mágica" a este respecto, sí hay algunas sugerencias a tener en cuenta antes
de contratar un seguro:
1) Lo primero que se debe hacer es informarse bien sobre la reputación de las empresas que se barajan como posibles
aseguradoras. ¿Tiene usted amigos que estén asegurados en esa empresa? ¿Cómo han actuado ante un siniestro?, ¿cuál
fue la capacidad y rapidez de la respuesta?. Una buena opción para conocer a fondo a estas empresas en dándose una
"vuelta" por los foros de Internet. Cabe señalar, no obstante, que no se debe tomar una decisión basándose en el
comentario de un asegurado malhumorado, al que, según su punto de vista, no le fue bien; sino hacer un balance
realista entre lo positivo y lo negativo.
2) El segundo paso a considerar es el precio, las coberturas y la "letra pequeña", que aunque todas las compañías
afirman que ya no existe, haberla hayla.
A este respecto se debe tener cuidado con cierto tipo de seguros que pueden resultar engañosos.
Por ejemplo:
Los seguros de decesos suelen calcular sus cuotas de dos diferentes maneras: Cuota fija y factor riesgo.
Personalmente, me decanto por las de cuota fija, por el hecho de estar ausentes de sorpresas. Uno paga lo mismo
durante toda su vida, y sólo se le aplicará la subida del IPC.
El cálculo por factor riesgo es peligroso.
Sobre todo si uno es joven, el precio inicial es francamente irrisorio y, por lo tanto, tentador. Lo que ocurre con
el transcurso de los años, ya no es tan irrisorio:
Conforme vamos cumpliendo años y superando edades de riesgo, la cuota mensual irá subiendo vertiginosamente, hasta
que llegue el momento en el que ya no se le pueda hacer frente, a no ser que se disponga de unos buenos ahorros, En
la mayoría de los casos, no habrá más remedio que darse de baja de la compañía, perdiendo todo lo que se haya
invertido hasta el momento, y acudir a una aseguradora que ofrezca un programa de cuota fija, que, por supuesto,
será bastante más caro en función de la edad.
Como se ve, es una cuestión seria.
3) Una buena medida, sería dejarse asesorar por un corredor de seguros que trabaje para varias compañías. El precio
del seguro no variará, ya que la comisión que cobra el corredor la abona la compañía, y para él será relativamente
igual con cuál de sus compañías contrate usted un seguro, ya que él percibirá aproximadamente la misma comisión por
unos que por otros. Esto le garantizará cierto margen de sinceridad en la transacción.
4) El cuarto paso es contratar el seguro en sí. Asegúrese de obtener una copia de la póliza y todos los recibos
pertinentes debidamente cumplimentados y firmados. NO PIERDA NINGÚN RECIBO. Es aconsejable tener una carpeta o porta
folios en un lugar donde se pueda encontrar fácilmente, y guardar allí todos los recibos ordenados cronológicamente.
Éstos son sólo algunos consejos para facilitarle la tarea necesaria de contratar un seguro.
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