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EVANGELIO de MARIA MAGDALENA
ENTRAN EN ESTE POST NUMEROSOS TEMAS SOBRE RELIGION,DIFERENTES AUTORES,etc,etc,SAN AGUNTIN,SAN JUAN,SAN MATEO,etc,etc
LISTA de TODOS LOS PAPAS DADA POR SANTA SEDE Y CUANTOS AFIRMA FUERON ASESINADOS EN VATICANO POR MAFIA IGLESIA
BUDHISMO.-JUDAISMO.-HINDUISMO.-NMOSTRADAMUS (Las Centurias),.-PERGAMINOS MAR MUERTO.-.EL CORAN.-.TODAS LAS
RELIGIONES ANTIGUAS O MODERNAS;INCLUIDO SECTAS.-
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EVANGELIO DE MARÍA MAGDALENA
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(Fragmento griego)
«... lo restante del camino, de la medida justa, del tiempo, del siglo, descanso en silencio». Dicho que hubo esto, María calló, como si el Salvador le hubiera hablado (solamente) hasta aquí. Entonces dice Andrés: «Hermanos, qué os parece de lo dicho? Porque yo, de mi parte, no creo que haya hablado esto el Salvador, pues parecía no estar de acuerdo con su pensamiento». Pedro dice: «¿Pero es que, preguntado el Señor por estas cuestiones, iba a hablar a una mujer ocultamente y en secreto para que todos (la) escucháramos? ¿Acaso iba a querer presentarla como más digna que nosotros?»
[Laguna]
...del Salvador?». Leví dice a Pedro: «Siempre tienes la cólera a tu lado, y ahora mismo discutes con la mujer enfrentándote con ella. Si el Salvador la ha juzgado digna, ¿quién eres tú para despreciarla? De todas maneras, Él, al verla, la ha amado din duda. Avergoncémonos más bien, y, revestidos del hombre perfecto, cumplamos aquello que nos fue mandado. Prediquemos el evangelio sin restringir ni legislar, (sino) como dijo el Salvador». Terminado que hubo Leví estas palabras, se marchó y se puso a predicar el evangelio según María.
Fuente: Los Evangelios Apócrifos, por Aurelio De Santos Otero, BAC
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EVANGELIO DE MARÍA
(Fragmento copto berolinense)
[Faltan las páginas 1-6].
PALABRAS DE JESÚS
La materia y el mundo
7 [...] entonces, ¿será destruida o no la materia? El Salvador dijo: «Todas las naturalezas, todas las producciones y todas las criaturas se hallan implicadas entre sí, y se disolverán otra vez en su propia raíz, pues la naturaleza de la materia se disuelve en lo que pertenece únicamente a su naturaleza.Quién tenga oídos para escuchar, que escuche.
La materia y el pecado
Pedro le dijo: «Puesto que nos lo has explicado todo, explícanos también esto: ¿cuál es el pecado del mundo?». El Salvador dijo: «No hay pecado, sin embargo vosotros cometéis pecado cuando practicáis las obras de la naturaleza del adulterio denominada «pecado». Por esto el bien vino entre vosotros, hacia lo que es propio de toda naturaleza, para restaurarla en su raíz».
Prosiguió todavía y dijo: «Por esto enfermáis y morís, puesto que 8 [practicáis lo que os extravía. Que quien pueda comprender] comprenda. [La materia engendró] una pasión carente de la semejanza, puesto que procedió de un acto contra natura. Entonces se produce un trastorno en todo el cuerpo. Por esto os dije: Estad en armonía (con la naturaleza), y si no estáis en armonía, sí que estáis en armonía ante las diversas semejanzas de la naturaleza. Quien tenga oídos para escuchar, que escuche».
Últimos preceptos
Después de decir todo esto, el Bienaventurado se despidió de todos ellos diciendo: «La paz sea con vosotros, que mi paz surja entre vosotros. Vigilad para que nadie os extravíe diciendo: «Helo aquí, belo aquí», pues el hijo del hombre está dentro de vosotros; seguidlo. Los que lo busquen lo hallarán. Id y proclamad el evangelio del reino. No 9 impongáis más preceptos que los que yo he establecido para vosotros, y no deis ninguna ley, como el legislador, para que no seáis atenazados por ella».
Dicho esto, partió.
INTERMEDIO
Ellos, sin embargo, estaban entristecidos y lloraban amargamente diciendo: «¿Cómo iremos hacia los gentiles y predicaremos el evangelio del reino del hijo del hombre? Si no han tenido con él ninguna consideración, ¿cómo la tendrán con nosotros?».
Entonces Mariam se levantó, los saludó a todos y dijo a sus hermanos: «No lloréis y no os entristezcáis; no vaciléis más, pues su gracia descenderá sobre todos vosotros y os protegerá. Antes bien, alabemos su grandeza, pues nos ha preparado y nos ha hecho hombres». Dicho esto, Mariam convirtió sus corazones al bien y comenzaron a comentar las palabras del [Salvador].
10 Pedro dijo: «Mariam, hermana, nosotros sabemos que el Salvador te apreciaba más que a las demás mujeres. Danos cuenta de las palabras del Salvador que recuerdes, que tú conoces y nosotros no, que nosotros no hemos escuchado». Mariam respondió diciendo: «Lo que está escondido para vosotros os lo anunciare». Entonces comenzó el siguiente relato:
PALABRAS DE MARÍA MAGDALENA
Visión de María
«Yo —dijo— vi al Señor en una visión y le dije: «Señor, hoy te he visto en una visión». Él respondió y me dijo: «Bienaventurada eres, pues no te has turbado al Verme, pues allí donde está el Intelecto, allí está el tesoro». Yo le dije: «Señor, ahora, el que ve la visión ¿la ve en alma o en espíritu?». El Salvador respondió y dijo: «No la ve ni en alma ni en espíritu, sino que es el Intelecto que se halla en medio de ellos el que ve la visión, y él es el que [...]».
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Editado por Tabatinga en 20-dic-2006 a las 02:15
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20-sep-2006, 03:08
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../..[Laguna: faltan las páginas 11-14].
La ascensión del alma
15 [...] a él, y la Concupiscencia dijo: «No te he visto bajar y ahora te veo subir. ¿Por qué mientes, si me perteneces?». El alma respondió diciendo: «Yo te he visto, pero tú no me has visto ni me has reconocido. Por la vestimenta, que era tuya, y no me reconociste». Una vez dicho esto, (el alma) se apartó con gran alegría y seguidamente cayó en manos de la tercera potestad, la llamada Ignorancia. Esta interrogó al alma diciendo: «¿A dónde vas? En maldad estás atenazada; puesto que estás dominada, no juzgues». El alma dijo: «¿Por qué me juzgas tú a mí, si yo no te he juzgado? Yo he sido dominada, pero no he dominado. No he sido reconocida, pero be sabido que el universo está siendo disuelto, tanto en las cosas terrenales 16 como en las cosas celestiales».
Una vez el alma hubo sobrepasado la tercera potestad, continuó ascendiendo y divisó la cuarta potestad, la de siete formas. La primera forma es la tiniebla; la segunda, la concupiscencia; la tercera, la ignorancia; la cuarta, la envidia de muerte; la quinta, el reino de la carne; la sexta, la loca inteligencia de la carne; la séptima, la sabiduría irascible. Estas son las siete potestades de la ira, las cuales preguntan al alma: «¿De dónde vienes, homicida? ¿A dónde vas, dueña del espacio?». El alma respondió diciendo: «Lo que me ata ha sido matado y lo que me atenaza ha sido aniquilado, y mi concupiscencia se ha disipado y mi ignorancia ha perecido. A un mundo he sido precipitada 17 desde un mundo, y a una imagen desde una imagen celestial. La ligadura del olvido dura un instante. En adelante alcanzaré el reposo del tiempo (kairós), del tiempo (chrónos), (el reposo) de la eternidad, en silencio».
EPÍLOGO
María Magdalena reveladora de Jesús
Después de decir todo esto, Mariam permaneció en silencio, dado que el Salvador había hablado con ella hasta aquí. Entonces, Andrés habló y dijo a los hermanos: «Decid lo que os parece acerca de lo que ha dicho. Yo, por mi parte, no creo que el Salvador haya dicho estas cosas. Estas doctrinas son bien extrañas». Pedro respondió hablando de los mismos temas y les interrogó acerca del Salvador: «¿Ha hablado con una mujer sin que lo sepamos, y no manifiestamente, de modo que todos debamos volvernos y escucharla? ¿Es que la ha preferido a nosotros. 18 Entonces Mariam se echó a llorar y dijo a Pedro: «Pedro, hermano mío, ¿qué piensas? ¿Supones acaso que yo he reflexionado estas cosas por mí misma o que miento respecto al Salvador?
Entonces Leví habló y dijo a Pedro: «Pedro, siempre fuiste impulsivo. Ahora te veo ejercitándote contra una mujer como si fuera un adversario. Sin embargo, si el Salvador la hizo digna, ¿quién eres tú para rechazarla? Bien cierto es que el Salvador la conoce perfectamente; por esto la amó más que a nosotros. Más bien, pues, avergoncémonos y revistámonos del hombre perfecto, partamos tal como nos lo ordenó y prediquemos el evangelio, sin establecer otro precepto ni otra ley fuera de lo que dijo el Salvador».
Luego que 19 [Leví hubo dicho estas palabras], se pusieron en camino para anunciar y predicar.
El evangelio según Mariam.
Nota: la numeración del fragmento copto corresponde a las páginas del manuscrito
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20-sep-2006, 04:42
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Creo que es más lógico y coherente la idea de Davinci y esta investigación 'CÓDIGO DAVINCI' que involucra María Magdalena .etc. que lo que siempre se dice en la biblia... sí! eso creo, es mucho más legible y razonable.
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20-sep-2006, 10:25
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EVANGELIOS APOSTOLES y SANTOS
EVANGELIOS SEGUN SAN AGUSTIN
=========================San Agustín
TRATADO I SOBRE EL EVANGELIO DE SAN JUAN
En el principio existía el Verbo, el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios, etc., hasta: Y las tinieblas no lo recibieron (1, 1-5).
1. Cuando reparo en lo que hemos leído en el texto de la Epístola, que el hombre animal no puede entender las cosas que son del Espíritu de Dios, y considero después que entre la muchedumbre presente de vuestra Caridad, tiene que haber muchos carnales, que se guían por los principios de la carne y no pueden aún alzarse al conocimiento del espíritu, dudo mucho cómo podré hablar con la ayuda del Señor o explicar, en mi medida, lo que acabamos de leer del Evangelio: En el principio existía el Verbo, el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios. Esto, en verdad, no lo puede entender el hombre animal. Callaremos, pues, hermanos. Mas entonces, si callamos, ¿para qué se ha leído? ¿Para qué la oímos, si no se explica? ¿Y para qué se expone, si ni se puede entender? Mirando, por otra parte, que entre vosotros tiene que haber algunos capaces de entenderlo, aun antes de que se explique, no quiero perjudicar a éstos por el temor de cansar a los que no me pueden entender. Siempre debemos esperar en la misericordia del Señor, que nos asistirá para que cada uno entienda lo que pueda. Aun el mismo que explica dirá solamente lo que puede. Hablar conforme a la realidad no es posible. Me atrevo a decir, hermanos míos, que ni el mismo Juan dijo como es, sino como él pudo. Es siempre un hombre el que habla de Dios. Ciertamente inspirado por Dios, pero un hombre. Porque estuvo inspirado dijo algo; sin la inspiración no hubiera dicho nada. Porque el inspirado fue un hombre, no dijo todo lo que hay, sino lo que puede decir el hombre.
2. Este Juan era, hermanos carísimos, de aquellos montes de que escribió el Salmista: Traigan los montes la paz al pueblo, y los collados la justicia. Los montes son las almas grandes. Los collados, las pequeñas. Y lo montes traen precisamente la paz para que los collados puedan recibir la justicia. ¿Y qué justicia es la que reciben los collados? La fe, pues el justo vive de la fe. Ahora bien, las almas pequeñas no recibirán la fe, si las grandes, que hemos llamado montes, no son ilustradas por la misma Sabiduría, a fin de que puedan dar a las pequeñas lo que éstas son capaces de recibir... [Se omite aquí el párrafo 3, dedicado a refutar los errores donatistas].
4. Los que traen la paz que se debe predicar al pueblo han contemplado la misma Sabiduría, cuanto es posible a la inteligencia humana, lo que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni a la mente humana llegó. Si a la mente del hombre no llega esta Sabiduría, ¿cómo llegó a la de Juan? ¿O es que Juan no era hombre?.... Así es, hermanos; si se puede decir que llegó a la mente de Juan en alguna manera, en la misma medida en que llegó a él, se puede también decir que no es hombre Juan. ¿Qué significa esto de que no era hombre? Que empezó en cierto modo a ser ángel; pues todos los santos son ángeles, porque anuncian a Dios. A los hombres carnales y sensuales, que no pueden percibir las cosas de Dios, les dice el Apóstol: Cuando decís que yo soy de Pablo, yo de Apolo, obráis como hombres. ¿Qué pretende hacer de éstos que reprende porque son hombres? ¿Queréis saber lo que pretende? Oíd el Salmo: Yo dije: sois dioses e hijos todos del Excelso. Dios quiere que dejemos de ser hombres. Y entonces, mejorando, dejaremos de ser hombres, cuanto antes reconozcamos que somos hombres. A aquella altura tenemos que subir desde el bajo de la humildad. El que se cree algo, no siendo nada, corre el peligro, no sólo de no recibir lo que no es, sino de perder lo mismo que es.
5. Hermanos, de estos montes era Juan, el que dijo: En el principio existía el Verbo, el Verbo estaba en Dios y el Verbo era Dios. Había recibido la paz este monte, contemplaba la divinidad del Verbo. ¡Cuán grande era este monte, cuán excelso! Pasó sobre todas las cumbres de la tierra, pasó sobre todas las de aire; pasó sobre todos los coros y legiones de los ángeles. Tuvo que pasar sobre todas las criaturas para llegar al Criador de ellas. Para hacerse una idea de lo que sobrepasó, es menester conocer adónde llegó. ¿Qué es el cielo y la tierra? Criaturas. ¿Qué son las cosas que hay en el cielo y en la tierra? Criaturas, todavía con más mérito. ¿Qué son los espíritus, los ángeles, los arcángeles, los tronos, dominaciones, virtudes y principados? Criaturas también. El Salmo en su enumeración abarca todo este conjunto y dice así: Él lo dijo y fueron hechas; Él lo mandó y fueron creadas. Si porque Dios dijo fueron hechas, es claro que fueron creadas por el Verbo de Dios. Y si todo fue hecho por el Verbo, es también claro que Juan tuvo que sobrepasar todo lo que ha sido hecho por el Verbo antes de llegar y escribir aquella frase: En el principio existía el Verbo, el Verbo estaba en Dios y el Verbo era Dios ¡Qué grande es este monte, qué santo, qué alto sobre todos los montes que traen la paz al pueblo de Dios para que los collados reciban la justicia!
6. Mirad, hermanos, si no es tal vez Juan uno de aquellos montes de los cuales hemos dicho poco ha: Levanté mis ojos a los montes de donde me ha de venir el socorro.
Hermanos míos, si queréis, por tanto, entender, levantad vuestros ojos a este monte, mirad al Evangelio, contemplad su sentido. Estos montes traen la paz, y ninguno que confía en el hombre puede estar en paz. No miréis, pues, de tal manera a este monte, como si vuestra paz se hubiese de poner en el hombre, sino decid más bien: levanté mis ojos a los montes de donde me ha de venir el socorro, añadiendo en seguida: mi socorro viene del Señor que ha hecho el cielo y la tierra. Levantemos, sí, nuestros ojos a los montes de donde nos viene el auxilio, sabiendo que nuestra esperanza no estriba en los mismos montes. Los montes reciben, a su vez, de más alto lo que ellos nos sirven. Allí de donde ellos reciben hemos de colocar nosotros nuestra esperanza.
Cuantas veces dirigimos nuestra mirada a la Sagrada Escritura, que nos ha sido servida por hombres, levantamos los ojos a los montes de donde nos viene el socorro. Mas porque los que escribieron la Escritura fueron hombres, su luz no era de ellos; la verdadera luz es aquel que ilumina a todo hombre que viene a este mundo.
Un monte era aquel Juan Bautista, que dijo: Yo no soy el Cristo. Para que nadie, por poner su esperanza en los montes, fuese echado de aquel que ilumina los montes, el mismo Bautista confesó también: que todos hemos recibido de su plenitud.
Debes, pues decir: levanté mis ojos a los montes de donde me ha de venir el socorro. Y para que no atribuyas a los montes el auxilio, debes continuar y decir: Mi auxilio viene del Señor que ha hecho el cielo y la tierra.
7. Hermanos, os he querido decir estas cosas para que cuando levantéis vuestro corazón a las Escrituras, al oír el Evangelio, que dice: En el principio existía el Verbo, el Verbo estaba en Dios y el Verbo era Dios y todo lo demás que se ha leído, sepáis que habéis levantado vuestros ojos a los montes. Si estas cosas no nos la dijesen los montes, no podríamos en manera alguna ni pensarlas. De los montes nos viene el auxilio, aun solamente para oír estas cosas. No podemos entender todavía lo que hemos oído. Invoquemos el auxilio del Señor que ha hecho el cielo y la tierra. Los montes hablan sin poder iluminar; ellos mismos han sido iluminados, porque primero escucharon. Aquel Juan que descansó sobre el pecho del Señor recibió estas cosas que nos ha dicho; el agua que nos quería dar a gustar la bebió él, a su vez, del pecho del Señor. Nos dio a gustar las palabras; pero su inteligencia la tienes que buscar allí de donde él bebió lo que te dio a gustar, para que levantes tus ojos a los montes de donde te ha de venir el socorro y bebas así la palabra que se te ha dado como en un cáliz. Porque tu auxilio debe venir del Señor que ha hecho el cielo y la tierra, puedes llenar tu corazón allí donde él mismo lo llenó. Por esto dijiste: Mi auxilio del Señor que ha hecho el cielo y la tierra. Que os llene, pues, el que puede.
Hermanos, por esto he dicho que cada uno levante su corazón cuanto pueda y que recoja lo que dice.
Tal vez alguno diga que yo os estoy más presente que Dios. Falso. Él está mucho más presente. Yo estoy presente a vuestros ojos. Él lo está a vuestras conciencias. A mí me dirigís el oído; a Él el corazón, para que ambos queden llenos. Tenéis puestos ahora en mí vuestros ojos y los sentidos de vuestro cuerpo; mejor, no en mí, que no soy ninguno de aquellos montes, sino en el Evangelio, en el Evangelista. Pero el corazón lo ha de llenar el Señor. Y, al dirigirlo a Dios, mirad bien qué dirigís y adónde. He dicho: qué levanta y adónde lo levanta. Qué corazón levanta y qué Señor lo levanta. No sea que, sobrecargado con el peso del placer carnal, caiga antes de lo que lo levante. Si ves que pesa sobre ti el peso de la carne, procura purificar con la continencia el corazón que has de levantar a Dios. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
8. De nada sirve el simple sonido de las palabras: En el principio existía el Verbo, el Verbo estaba en Dios y el Verbo era Dios. Cuando hablamos también nosotros pronunciamos palabras. ¿Es ésta, por ventura, la palabra que existía en Dios? Las cosas que nosotros decimos suenan y pasan. ¿Se acaba también el Verbo de Dios al ser pronunciado? Entonces, ¿cómo pudieron ser hechas por Él todas las cosas y no existir nada sin Él? Si pasó al ser pronunciado, ¿cómo puede ser gobernado por Él cuanto ha sido creado por Él? ¿Qué palabra es esta que se pronuncia y no pasa? Atienda vuestra caridad, porque es idea importante.
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20-sep-2006, 10:30
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Las palabras han perdido su valor con el continuo hablar. Sonando y pasando han perdido su virtud, y ya no parecen sino palabras. Pero en el hombre también hay un verbo que queda dentro. El sonido sale de la boca. Hay un verbo que tiene una pronunciación espiritual, lo que percibes por el sonido, no el sonido mismo. Cuando digo Dios, pronuncio una palabra. Es cosa breve lo que he dicho: cuatro letras y dos sílabas. ¿Diremos que esto nada más es Dios, cuatro letras y dos sílabas? O diremos más bien que cuanto más pobre es el sonido exterior, tanto más rico es lo que con él se percibe? Algo pasa en tu mente cuando oyes la palabra Dios. Algo pasa en la mía cuando la pronuncio. Pensamos en un grande y supremo Ser que trasciende la criatura mudable, carnal y animal. Al preguntarte si Dios es mudable o inmutable, me respondes en seguida: lejos de mí creer o pensar que Dios sea mudable; Dios no puede mudar. Tu alma, aunque pequeña, aunque carnal todavía, no puede menos de confesar que Dios es inmutable y que la criatura es esencialmente mudable. ¿Cómo se te ha ocurrido cosa que está por encima de todo lo creado y decirme con certeza que Dios es inmutable? ¿Qué hay en tu corazón cuando piensas en un Ser vivo, perpetuo, omnipotente, infinito, en todas partes presente, doquiera completo y por nada limitado? Cuando piensas esto entonces tienes en tu corazón el Verbo de Dios. Y ya ves que esto no es aquel sonido que consta de cuatro letras y dos sílabas. Lo que al pronunciarse pasa es lo que llamamos sonidos, letras y sílabas. La palabra que suena pasa; pero la que expresa el sonido y queda en el sujeto racional que habla o escucha persevera aun pasados los sonidos.
9. Sigamos con esta idea. Tú puedes tener en tu corazón un verbo, la idea que ha nacido de tu mente, que la ha engendrado. Esa idea está allí como fruto de tu inteligencia, como hijo tuyo. Antes de hacer una obra, de realizar algo grande en la tierra, tu corazón engendra primero la idea. Tienes la idea y la obra no se ha realizado todavía. En tu mente estás ya viendo lo que vas a hacer antes de que los demás admiren la mole que haces y levantas, antes de que la empresa se realice y lleve a término. Los hombres contemplan la grandiosa construcción y admiran el plan del constructor. Se admiran de lo que ven y se gozan en lo que no ven. Ninguno puede ver la idea interior del plan; pero por la obra exterior todos alaban el proyecto donde se concibió primero.
¿Quieres ahora conocer el Verbo de Dios, a Jesucristo Nuestro Señor? Mira esta gran fábrica exterior del mundo. Todo ha sido hecho por el Verbo; así conocerás quién es el Verbo. Mira estas dos partes del mundo, el cielo y la tierra. Nadie puede expresar la belleza del cielo, nadie la fecundidad de la tierra, la sucesión ordenada de los tiempos, la fuerza oculta de las semillas.
Observad que callo mucho, porque no quiero con una larga enumeración decir poco, menos, tal vez, de lo que vosotros podéis adivinar. Por esta fábrica del mundo, deducid lo que debe ser el Verbo que la ha hecho todo y cuanto fuera de ella existe. Nosotros no vemos sino lo que está al alcance de los sentidos. Fuera están los ángeles, que también han sido hechos por el Verbo, y los arcángeles, las potestades, los tronos, las dominaciones y principados. Todo ha sido hecho por el Verbo. Deducid de aquí qué grande debe ser el Verbo.
10. Alguno tal vez diga ahora. ¿Y quién puede pensar en este gran Verbo? Cuando oyes esta palabra no pienses nada pequeño, al igual de las palabras que oyes diariamente. Aquel dijo tales palabras, tales otras me han pronunciado; tú mismo me cuentas otras parecidas. Con el diario usar los nombres de las cosas, las palabras se han desvalorizado. Pues cuando oyes que en el principio existía el Verbo, no pienses en nada pequeño, como acostumbras a pensar, cuando oyes las palabras humanas. Mira en lo que debes pensar: El Verbo era Dios.
11. Podrá venir ahora uno de esos herejes arrianos y decir que el Verbo de Dios fue hecho. ¿Cómo es posible que el Verbo de Dios haya sido hecho, cuando todas las cosas las ha hecho Dios por el Verbo? Si el Verbo de Dios también ha sido hecho, ¿por qué otro Verbo ha sido hecho? Si a éste por quien fue hecho aquel Verbo lo llamas Verbo del Verbo, yo lo llamo el Unigénito de Dios. Y si no lo llamas Verbo del Verbo, admite que no ha sido hecho el que ha hecho todas las cosas. Asimismo no se pudo hacer el que hizo todas las cosas. Creamos, pues, al Evangelista, quien pudo haber dicho: En el principio, hizo Dios al Verbo, lo mismo que Moisés dijo: en el principio hizo Dios el cielo y la tierra, y luego va enumerando cada una de las partes. Dijo Dios: Hágase, y fue hecho. ¿Quién es el que dijo? Dios, ciertamente. ¿Y qué es lo que se hizo? La criatura. Entre Dios que habla y la criatura que se hace está como medio el Verbo, por quien se hace todo. Dijo Dios: Hágase y fue hecho. Este es el Verbo inmutable. Aunque las cosas mudables se hacen por el Verbo, Él es inmutable.
12. No pienses, pues, que fue hecho aquel por quien se hicieron todas las cosas. Así no serías reparado por el Verbo, por quien se repara todo. Ya has sido hecho por el Verbo, pero debes todavía ser reparado por Él. Mas si tu fe sobre el Verbo fuere falsa, no serás reparado. Has sido creado por el Verbo; pero, como por Él has sido hecho, de por ti te vas deshaciendo. Si de tu parte te deshaces, Él, que te ha hecho, te rehará. Si de tu parte vas empeorando, Él, que te creó, te creará nuevamente. Mas no te volverá a crear de nuevo por el Verbo si no piensas bien de él. Dice el Evangelista: En el principio existía el Verbo. Tú dices: En el principio fue hecho el
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20-sep-2006, 10:31
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Verbo. Él dice: Todo fue hecho por El. Tú dices: El mismo Verbo fue hecho. Podía haber dicho el Evangelista: En el principio fue hecho el Verbo. Y dice: En el principio existía el Verbo. Si ya existía no fue hecho, ya que todas estas cosas fueron hechas por Él, y nada se hizo sin Él. Quedemos, pues, en que el Verbo existía en el principio, el Verbo estaba en Dios y el Verbo era Dios. Si no puedes entender esto, espera a ser mayor. Él es manjar sólido. Aliméntate primero con leche para crecer y poder tomar este manjar.
13. Ahora, hermanos, sobre lo que sigue: Todo fue hecho por Él y sin Él nada fue hecho, tened cuidado de creer que la nada es algo. Algunos entienden mal este sin Él nada fue hecho, creyendo que la nada es una cosa. El pecado no fue hecho por Él, y es claro que el pecado no es nada y que los hombres nada ganan cuando pecan. El ídolo no fue hecho por el Verbo, aunque tenga cierta forma humana. Si el hombre ha sido hecho por el Verbo, no lo ha sido la forma humana que hay en el ídolo. Tenemos escrito que el ídolo no es nada. Estas cosas no son obra del Verbo; pero lo son todas las cosas que han sido hechas en la Naturaleza, cuanto hay en las criaturas, todo sin excepción, las cosas que hay fijas en el cielo, las que brillan sobre nuestras cabezas, las que vuelan bajo el cielo, cuanto se mueve en el universo, todas las criaturas. Lo diré mas claro, para que lo entendáis bien: cuanto existe, desde el ángel hasta el gusano. Entre las criaturas, ninguna más excelente que el ángel y nada más pequeño que el gusano. Pues el mismo que hizo los ángeles ha hecho a los gusanos aunque el ángel sea para el cielo y el gusano para la tierra. El mismo que creó el mundo lo ha organizado también. Si el gusano estuviera en el cielo, te parecería Dios reprensible, al igual que si hubiera dispuesto que los ángeles naciesen de la carne en corrupción. Pues casi esto se verifica en el hombre y no es reprensible. Todos los hombres son como gusanos, que nacen de la carne, y de ellos hace Dios ángeles. Si el mismo Señor ha dicho de sí que es gusano y no hombre, ¿quién no repetirá lo que hay escrito en Job: Con mucha más razón el hombre es podredumbre y gusano?.
Primero dijo: El hombre es podredumbre, y luego: El hijo del hombre es gusano. Como el gusano se cría en la podredumbre, dice que el hombre es podredumbre y gusano. Mira qué se hizo por ti (al encarnarse). Aquel que en el principio existía como Verbo, estaba en Dios y el Verbo era Dios. ¿Por qué se hizo hombre por ti? Para que te levantases tú, que no podías comer. Así es, hermanos, a la letra. Todas las cosas fueron hechas por Él, y sin él no se hizo nada. Toda criatura ha sido hecha por Él, la grande y la pequeña; por Él han sido hechas las de arriba y las de abajo, la espiritual y la corporal. Ninguna forma, ninguna unión o concordia de parte, ninguna sustancia cualquiera que ella sea, nada que tenga peso, número o medida existe sin el Verbo y sin aquel Verbo Creador, del cual se ha dicho: Todo lo has dispuesto conforme a medida, número y peso.
14. Que ninguno os engañe cuando sentís las molestias de las moscas. Porque algunos son burlados y cogidos por el diablo con las moscas. Los cazadores suelen poner en los cepos moscas y cazar así a las aves hambrientas. Del mismo modo algunos son cogidos por el diablo con las moscas.
Estaba uno un día molesto con las moscas, y lo encontró así malhumorado un maniqueo. Al decirle que él no podía aguantar las moscas y que las aborrecía de corazón, le dijo el maniqueo. ¿Quién las ha creado? Como estaba enfadado con ellas y las aborrecía de verdad, no se atrevió a decir que Dios las había hecho, pues era católico. El maniqueo añadió en seguida: Si Dios no ha hecho las moscas, ¿quién las ha podido hacer?
Yo creo, contestó el católico, que sólo el diablo las ha podido hacer.
El maniqueo, en seguida: Si el diablo ha creado las moscas, como me parece que tú confiesas, juzgando con prudencia, ¿quién ha hecho la abeja, que es un poco mayor que la mosca? No se atrevió el otro a decir que Dios había hecho la abeja y no había hecho la mosca, pues eran tan parecidas. De la abeja lo llevó a la langosta, de la langosta a la salamanquesa, de la salamanquesa al ave, del ave a la oveja, después al buey, al elefante, y por último al hombre. De esta manera, por el enfado que recibió de las moscas, se convirtió en mosca y posesión del diablo. Porque dicen que Beelcebuz se interpreta príncipe de las moscas. De éstas se ha escrito: Las moscas que van a morir acaban con el aceite de la suavidad.
15. ¿Para qué he referido estas cosas, hermanos? Para que cerréis las puertas de vuestro corazón a las asechanzas del enemigo. Creed que Dios ha hecho todas las cosas y las ha puesto en orden.
¿Por qué padecemos muchos males de las criaturas que Dios ha hecho? Porque hemos ofendido a Dios. Los ángeles no padecen estas cosas. Tal vez nosotros en esa vida no hubiéramos temido estas cosas. Acusa a tu pecado por tu pena, no al juez. Por nuestra soberbia Dios ha instituido que esa criatura tan pequeña y tan abyecta nos atormentase. Así el hombre soberbio que se levanta contra Dios, el hombre mortal que asusta a otros mortales, el hombre que no quiere reconocer al hombre como su prójimo, cuando se ensoberbece, es
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20-sep-2006, 10:32
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humillado por las pulgas. ¿Por qué te inflas, humana soberbia? Te hace una injuria el hombre y te hinchas y llenas de ira. Tendrás que luchar con las pulgas para dormir. Mira quién eres.
Para que nos convenciésemos de que todas estas criaturas que nos molestan han sido criadas para ayudarnos a vencer nuestra soberbia, mandó Dios al pueblo soberbio de Faraón moscas y ranas para vencerlo la soberbia con estas cosas tan bajas, habiendo podido vencerlo con osos, leones y serpientes.
16. Todas las cosas, hermanos, todo absolutamente ha sido creado por Él, y sin Él no se ha hecho nada. ¿Cómo fueron hechas todas las cosas por Él? Lo que ha sido hecho es la vida en Él. También se puede decir: Lo que ha sido hecho en Él es vida. Luego todo es vida si leemos así ¿Hay algo que no haya sido hecho en él? Él es la sabiduría de Dios, como dice el Salmo: Todo lo has hecho en Sabiduría. Si Cristo es la Sabiduría de Dios y el Salmo dice que todo ha sido hecho en la Sabiduría, se sigue que, como todo ha sido hecho por Él, hermanos amadísimos, y todo lo que ha sido hecho en él es vida, se sigue que la tierra es vida y el árbol es vida. Nosotros llamarnos al leño vida, pero nos referimos al leño de la cruz, de donde hemos recibido la vida. También la piedra es vida. No es decorosa esta interpretación, y corremos peligro de que se nos meta otra vez la vil secta de los Maniqueos y nos diga que la piedra tiene vida, y alma la pared, la cuerda, la lana y el vestido. Así suelen hablar en su delirio, y cuando se les reprime y refuta, apelan a las Escrituras, y dicen: ¿Para qué se ha escrito: Lo que fue hecho en Él es vida? si todo ha sido hecho en Él, todo tiene vida.
Para que no te engañen, lee tú así: Lo que ha sido hecho (haz una pausa aquí y sigue luego), en Él es vida. ¿Qué significa esto? La tierra ha sido hecha, pero no es vida en sí misma. En la Sabiduría creadora hay una forma espiritual de la tierra que ha sido hecha, y esta forma sí es vida.
17. Lo explicaré lo mejor que pueda a vuestra Caridad.
Hace el carpintero una arca. Esta arca existe primero en el artífice. Si no la tuviese primero en su mente el artista, ¿de dónde la podría sacar? Mas el arca que existe en la mente del artista existe de modo que no es la misma que se ve después con lo ojos del cuerpo. En la concepción del artista está invisible; en la ejecución, visible. No porque ha sido ya ejecutada deja de existir en el artista. La tenemos ya en la ejecución externa y en la concepción del artista. Si se rompe el arca externa que ha ejecutado, puede hacer una segunda nueva conforme al original que tiene en la mente. Distinguid, pues, el arca en el artista y el arca en la ejecución. El arca en la ejecución no es vida; vive, en cambio, en la mente del artista, porque el alma del artista donde están todas las cosas, antes de su ejecución, tiene vida real.
Apliquemos, hermanos amadísimos, el ejemplo a las obras de la Sabiduría de Dios. La Sabiduría de Dios, que ha hecho todas las cosas, contiene en sí la idea ejemplar de todas las cosas antes de realizarlas en el exterior. Todo lo que es hecho conforme a esta idea ejemplar tiene vida en el Verbo, aunque en sí no la tenga.
La tierra que ves existe primero en el artista divino; el cielo, el sol, la luna. En su realidad sensible son cuerpos; en su causa ejemplar, vida.
Esto lo entenderéis como podáis, porque es algo grande lo que acabo de decir. Aunque no sea yo grande, alguien verdaderamente grande lo ha dicho. Yo soy, ciertamente pequeño, pero no digo estas cosas. Yo, para decirlas, miro a otro que no es pequeño. Que cada uno entienda como pueda y en la medida que pueda. Y el que no pueda, que alimente su inteligencia hasta que pueda. ¿De dónde debe nutrirse? Con leche primero, hasta que pueda digerir el alimento sólido. Que no se separe de Cristo nacido en carne mortal hasta que llegue a Cristo nacido del Padre Unico, Verbo Dios que está en Dios, por quien han sido hechas todas las cosas. Aquella vida que hay en Él es la luz de los hombres.
18. Esto es lo que sigue: Y la vida era la luz de los hombres. Por esta vida son los hombres iluminados. Los animales no son iluminados porque carecen de inteligencia para ver la sabiduría. El hombre, en cambio, hecho a imagen de Dios, tiene entendimiento con que poder ver la sabiduría. Aquella vida por la cual fueron hechas todas las cosas, ésta misma es la luz, no de cualquier ser, sino del hombre. Por esto se dice poco después: Existía la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene al mundo. Esa fue la luz que iluminó a Juan el Bautista; la misma que iluminó a Juan el Evangelista. Lleno estaba de esta luz el que escribió: Yo no soy el Cristo, sino el que viene después de mí, a quien yo no soy digno de soltarle la correa de su zapato. Esta misma luz esclarecía también al que dijo: En el principio existía el Verbo, el Verbo estaba en Dios y el Verbo era Dios. Esa misma vida es la luz de los hombres.
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20-sep-2006, 10:34
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19. Tal vez haya corazones necios que no pueden todavía recibir esta luz, porque están tan gravados por sus pecados, que no pueden verla. Si no la pueden ver, que no piensen que la luz está lejana. Es que ellos mismos son tinieblas por sus pecados. Y la luz luce en las tinieblas, y las tinieblas no la recibieron. Hermanos, el ciego que está en el sol tiene en sí presente al sol, pero es como si estuviese ausente; lo mismo pasa con el necio, con el impío, con el inicuo, que es ciego del alma. Está presente la Sabiduría, pero lo está a un ciego, dista mucho de su ojos. No está lejana la Sabiduría de él, pero él lo está de la Sabiduría. ¿Qué debe hacer? Limpiarse para que pueda ver a Dios. A uno que no pudiese ver por tener enfermos y sucios lo ojos con el polvo, pituita y humo que le ha caído, le diría el médico: Quita de tu ojo cuanto le hace mal, para que puedas ver la luz de tus ojos. El pecado y las iniquidades son el polvo, la pituita y el humo. Quita de ahí todas esas cosas y verás la Sabiduría, que está presente. Dios mismo es la Sabiduría. Y escrito está: Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
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20-sep-2006, 10:38
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Evangelio Segun San Lucas
El Santo Evangelio Según
SAN LUCAS
Dedicatoria a Teófilo
Capitulo 1
1:1 Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas,
1:2 tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra,
1:3 me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo,
1:4 para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido.
Anuncio del nacimiento de Juan
1:5 Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías; su mujer era de las hijas de Aarón, y se llamaba Elisabet.
1:6 Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor.
1:7 Pero no tenían hijo, porque Elisabet era estéril, y ambos eran ya de edad avanzada.
1:8 Aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios según el orden de su clase,
1:9 conforme a la costumbre del sacerdocio, le tocó en suerte ofrecer el incienso, entrando en el santuario del Señor.
1:10 Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora del incienso.
1:11 Y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso.
1:12 Y se turbó Zacarías al verle, y le sobrecogió temor.
1:13 Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan.
1:14 Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento;
1:15 porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre.
1:16 Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos.
1:17 E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.
1:18 Dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada.
1:19 Respondiendo el ángel, le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y he sido enviado a hablarte, y darte estas buenas nuevas.
1:20 Y ahora quedarás mudo y no podrás hablar, hasta el día en que esto se haga, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo.
1:21 Y el pueblo estaba esperando a Zacarías, y se extrañaba de que él se demorase en el santuario.
1:22 Pero cuando salió, no les podía hablar; y comprendieron que había visto visión en el santuario. El les hablaba por señas, y permaneció mudo.
1:23 Y cumplidos los días de su ministerio, se fue a su casa.
1:24 Después de aquellos días concibió su mujer Elisabet, y se recluyó en casa por cinco meses, diciendo:
1:25 Así ha hecho conmigo el Señor en los días en que se dignó quitar mi afrenta entre los hombres.
Anuncio del nacimiento de Jesús
1:26 Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
1:27 a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María.
1:28 Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.
1:29 Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta.
1:30 Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.
1:31 Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.
1:32 Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;
1:33 y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.
1:34 Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón.
1:35 Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.
1:36 Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril;
1:37 porque nada hay imposible para Dios.
1:38 Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.
María visita a Elisabet
1:39 En aquellos días, levantándose María, fue de prisa a la montaña, a una ciudad de Judá;
1:40 y entró en casa de Zacarías, y saludó a Elisabet.
1:41 Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo,
1:42 y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre.
1:43 ¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí?
1:44 Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.
1:45 Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor.
1:46 Entonces María dijo:
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20-sep-2006, 10:39
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Engrandece mi alma al Señor;
1:47 Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.
1:48 Porque ha mirado la bajeza de su sierva;
Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
1:49 Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso;
Santo es su nombre,
1:50 Y su misericordia es de generación en generación
A los que le temen.
1:51 Hizo proezas con su brazo;
Esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.
1:52 Quitó de los tronos a los poderosos,
Y exaltó a los humildes.
1:53 A los hambrientos colmó de bienes,
Y a los ricos envió vacíos.
1:54 Socorrió a Israel su siervo,
Acordándose de la misericordia
1:55 De la cual habló a nuestros padres,
Para con Abraham y su descendencia para siempre.
1:56 Y se quedó María con ella como tres meses; después se volvió a su casa.
Nacimiento de Juan el Bautista
1:57 Cuando a Elisabet se le cumplió el tiempo de su alumbramiento, dio a luz un hijo.
1:58 Y cuando oyeron los vecinos y los parientes que Dios había engrandecido para con ella su misericordia, se regocijaron con ella.
1:59 Aconteció que al octavo día vinieron para circuncidar al niño; y le llamaban con el nombre de su padre, Zacarías;
1:60 pero respondiendo su madre, dijo: No; se llamará Juan.
1:61 Le dijeron: ¿Por qué? No hay nadie en tu parentela que se llame con ese nombre.
1:62 Entonces preguntaron por señas a su padre, cómo le quería llamar.
1:63 Y pidiendo una tablilla, escribió, diciendo: Juan es su nombre. Y todos se maravillaron.
1:64 Al momento fue abierta su boca y suelta su lengua, y habló bendiciendo a Dios.
1:65 Y se llenaron de temor todos sus vecinos; y en todas las montañas de Judea se divulgaron todas estas cosas.
1:66 Y todos los que las oían las guardaban en su corazón, diciendo: ¿Quién, pues, será este niño? Y la mano del Señor estaba con él.
Profecía de Zacarías
1:67 Y Zacarías su padre fue lleno del Espíritu Santo, y profetizó, diciendo:
1:68 Bendito el Señor Dios de Israel,
Que ha visitado y redimido a su pueblo,
1:69 Y nos levantó un poderoso Salvador
En la casa de David su siervo,
1:70 Como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio;
1:71 Salvación de nuestros enemigos, y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
1:72 Para hacer misericordia con nuestros padres,
Y acordarse de su santo pacto;
1:73 Del juramento que hizo a Abraham nuestro padre,
Que nos había de conceder
1:74 Que, librados de nuestros enemigos,
Sin temor le serviríamos
1:75 En santidad y en justicia delante de él, todos nuestros días.
1:76 Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado;
Porque irás delante de la presencia del Señor, para preparar sus caminos;
1:77 Para dar conocimiento de salvación a su pueblo,
Para perdón de sus pecados,
1:78 Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
Con que nos visitó desde lo alto la aurora,
1:1:79 Para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte;
Para encaminar nuestros pies por camino de paz.
1:80 Y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu; y estuvo en lugares desiertos hasta el día de su manifestación a Israel.
Nacimiento de Jesús
(Mt. 1.18-25)
Capitulo 2
2:1 Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado.
2:2 Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria.
2:3 E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad.
2:4 Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David;
2:5 para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta.
2:6 Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento.
2:7 Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.
Los ángeles y los pastores
2:8 Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño.
2:9 Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor.
2:10 Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que
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