
05-feb-2006, 01:21
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El Apocalipsis Esta Totalmente Cumplido
pego un escrito que concuerda con mi pensamiento al respecto,el que apocalipsis esta totalmente cumplido,lo pondre en varias partes asi no se hace tan pesado leerlo,pero les recomiendo que lo hagan
Apocalipsis 20 —
¿La Segunda Venida de Cristo es Premilenaria?
I. El libro del Apocalipsis
(1) Los principios de interpretación
(2) La visión general
(3) La venida de Cristo
(4) La aplicación espiritual
II. El Capítulo Veinte
(1) Un texto inadecuado
(2) Cosas literales y cosas figuradas (3) Los mil años
(4) Las almas de los mártires
(5) La primera resurrección
III. La Iglesia Triunfante y la invitación al evangelio
(1) Un análisis textual
1. El ángel descendiendo del cielo
2. Las almas sobre los tronos
3. Los otros muertos
4. Parte en la primera resurrección
5. El desatamiento de Satanás
6. El juicio de los muertos
(2) Cielo nuevo y tierra nueva
(3) La esposa del Cordero y las bodas
(4) La iglesia triunfante y la invitación del evangelio
La introducción al Apocalipsis servirá como texto para la continuación del discurso sobre la segunda venida del Señor, avanzando ahora a la pregunta: ¿Es ésta premilenaria e inminente? El Apocalipsis es introducido por las palabras de Juan en el capítulo 1, versículos 1 al 6.
“La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan, que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto. Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca. Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono; y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén”.
I. El Libro de Apocalipsis
El Apocalipsis es un libro alrededor del cual las teorías premilenarias se revuelven - siendo el capítulo veinte el centro de rotación sobre el que giran estas teorías. La mala interpretación que ha sido hecha del libro en general, y en particular del capítulo veinte, ha llevado a muchas personas buenas a pensar que en éste las teorías mileniales están sujetadas y probadas. Es mi propósito desengañar a todos los de esa persuasión que seguirán este estudio.
(1) Los principios de interpretación.
El principio generalmente aceptado del estudio Bíblico, fundamental para el aprendizaje aún de las lecciones elementales de la palabra de Dios, es considerar siempre “por quién y para quién” el lenguaje particular fue hablado o escrito. Este principio, generalmente aplicado a todas las otras secciones de las escrituras, aparentemente no ha sido aplicado al Apocalipsis.
El libro del Apocalipsis fue dirigido a las siete iglesias de Asia, y evidentemente fue escrito especialmente para las iglesias en el primer siglo. La temprana iglesia estaba enfrentando pruebas y persecución, y el libro fue escrito para su consolación y estimulación. Ellos ciertamente estaban en una mejor posición para conocer y aplicar los significados de los muchos símbolos usados, que lo que cualquiera podría estarlo hoy día. Debido a su posición entre las personas paganas y bajo las persecuciones paganas las cosas que les fueron “declaradas” o expuestas en señales y símbolos, no podían ser puestas en claro, con palabras literales. Haberlo hecho así habría creado la más grande oposición y habría precipitado una persecución más inmediata.
Una situación similar existió en la enseñanza de Jesús durante su ministerio terrenal. El se dirigió a los Judíos en parábolas porque sabía que ellos no harían un uso correcto de la información, y usarían la enseñanza además para sus propios designios malévolos. Pero él explicó la enseñanza a sus discípulos en palabras claras: “Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos, mas a ellos no les es dado” (Mateo 13:11). Esto fue ciertamente verdad de los perseguidores de la iglesia. Juan había vivido y trabajado con las iglesias a las que el Apocalipsis está dirigido y debe haber sabido que ellos entenderían las señales y símbolos usados, y que conocerían la naturaleza inminente y el nefasto sentido de este lenguaje apocalíptico. Además había los maestros espiritualmente dotados en las iglesias cuya función era la de interpretar tales cosas. Si Juan hubiera usado palabras claras del lenguaje literal en el Apocalipsis esto le habría dado a los paganos y a los perseguidores Judíos toda la información designada solamente para las iglesias. De esta manera esto fue “declarado” a las iglesias, pero negado a los perseguidores. Por ejemplo, haberse referido a un emperador vivo por nombre habría sido fatal para la iglesia en todo el Imperio Romano y habría frustrado el propósito del Apocalipsis. Por tanto, los perseguidores fueron descritos figurativamente, pero no nombrados.
Hay muchas indicaciones en el libro del Apocalipsis de que las cosas retratadas fueron cumplidas en las experiencias de las iglesias nombradas. La introducción de Juan a la visión es una indicación definida de que los eventos a ser contemplados pertenecían a la generación viviendo entonces, al período de tiempo en que existían las iglesias nombradas. El versículo 1 declara que esta era una visión de las cosas para suceder “pronto”. Si el recorrido del cumplimiento incluía los muchos siglos desde entonces hasta ahora, y los probables siglos aún por venir, no podría haber significado comparativo anexo a la palabra “pronto”, ni alguna aplicación de ésta a las iglesias nombradas. En el versículo 3, Juan dijo: “Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca”. El hecho de que Juan exhortó a los miembros de las iglesias viviendo entonces a leer y oir y guardar, eso es, a aprender y observar y recordar lo que estaba siendo revelado, es más bien una evidencia positiva de que las cosas hacían referencia a los eventos pertenecientes a ellos y al período de sus vidas. El propósito era advertirlos para armarlos con la información al respecto de estas cosas envolviendo sus vidas en medio de los terribles e inminentes sucesos. La exhortación adicional declarada - “porque el tiempo está cerca” — era cercano, no remoto, y por esa razón debían leer, oir y guardar la información que Dios dio a entender a Juan para que él “la manifestara a sus siervos”. Estas cosas no eran para que el público general las conociera. Estas cosas pronto ocurrirían, y no estaban reservadas para el remoto futuro distante.
fin parte 1
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05-feb-2006, 01:28
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2 Parte
Los contenidos de los mensajes de la carta a las siete iglesias ofrecen prueba adicional de que el libro de Apocalipsis pertenece al período en que se dirigió a las iglesias de Asia. En el capítulo 2:1-7 Efeso fue advertida contra los engañadores que afirmaban ser apóstoles, y contra los Judaizantes que estaban simbolizados bajo el nombre o figura de Nicolaítas. En los versículos 8 al 11 Esmirna fue advertida contra los falsos Judíos, las penalidades, las calumnias y la violenta persecución de los fanáticos líderes Judíos contra los primeros Cristianos. En Esmirna habría tribulación por diez días, la cual fue exactamente los diez períodos de persecución por los diez emperadores desde Nerón, el emperador reinante, hasta Diocleciano, bajo cuyo reinado de terror las persecuciones llegaron hasta el crescendo de furia con el voto de Diocleciano para borrar el nombre Cristiano del Imperio Romano. La iglesia en Esmirna fue exhortada a ser “fiel hasta la muerte” - eso es, en su martirio - lo cual es otra indicación de que el mensaje se refería a la vida y tiempo de esa iglesia.
En los versículos 12 al 17 Pérgamo fue advertida con ciertos partidos malignos bajo los nombres simbólicos de Balaam, Jezabel y Nicolaítas. Pérgamo era la plaza fuerte de la oposición Judía. El Señor les dijo: “Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás...” Su persecución ya había comenzado porque Antipas, un mártir fiel, había sido muerto en medio de ellos. El nombre Antipas significa “contra todo”, y era un representativo simbólico de la persecución que pronto vendría contra todos ellos.
En los versículos 18 al 29 el Señor expresivamente amonestó a Tiatira con estas palabras: “Pero lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga”. El Señor no engañó a la iglesia en Tiatira en hacerles creer que vendría de nuevo en su tiempo de vida, y la expresión “hasta que yo venga”, no podría por tanto referirse a la segunda venida FISICA de Cristo, sino a su venida en los eventos de esta visión - una indicación adicional de su cumplimiento en el tiempo de ellos.
En el capítulo 3, versículos 1 al 6, a Sardis se le dijo “Sé vigilante” para que éstas cosas siniestras no cayeran sobre ellos “como ladrón”, cuando no estarían esperando ni preparados, no sabiendo a “qué hora” golpearía la persecución. A través de la complacencia y la indiferencia estarían en peligro de tener sus nombres “borrados” del libro de Dios, como el registro de los ciudadanos, cuando los nombres del difunto son borrados.
Los versículos 7 al 13 a los Filadelfianos estuvieron de acuerdo con la recomendación divina, con la crítica y la condenación, y se les dio la bendita seguridad de ser guardados de la “hora de la prueba” que “ha de venir sobre el mundo entero” - el mundo Romano - “para probar a los que moran sobre la tierra”.
En los versículos 14 al 22 del capítulo 3, los cuales cierran la serie de mensajes a las iglesias, a Laodicea le fue dado un severo ultimátum contra la fatal apatía que resultaría en la decadencia y destrucción espiritual en medio de estos portentosos acontecimientos. Pero la severidad de la reprimenda estuvo moderada con la súplica divina, “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo”. El se colocó a la puerta de las cosas por ocurrir, para levantarlos con un toque, como de sirena, de su letargo insensible y peligroso. De esta manera aquellos que habían sido suplicantes, “el testigo fiel” mismo condescendería en buscar y salvarlos del desastre inminente.
Si las cosas escritas en Apocalipsis relataban el futuro distante antes que el tiempo entonces presente, no hay objeto en dirigirlas y aplicarlas a las iglesias de ese período. Se vuelve más y más evidente que el libro de Apocalipsis es la historia simbólica de la lucha y triunfo de la temprana iglesia en conflicto con los poderes seculares existentes - los gobiernos perseguidores Judíos y Romanos - y es la delineación apocalíptica de la caída del Judaísmo y paganismo, removiendo del camino de la iglesia los más grandes enemigos, de esta manera haciendo posible la expansión del Cristianismo sobre todo el mundo. En esa luz el Apocalipsis tiene una gran fuerza, un significado claro y una aplicación inmediata. Pero la pretendida explicación de que estos tiempos aluden a los eventos de siglos después de la fecha, y aún en siglos aún por venir, vuelven su lenguaje contra natural y su interpretación o entendimiento imposible. Tal asignación de los eventos de estas visiones es anacronístico, sacando los eventos del período de tiempo al cual pertenecen y asignándolos a fechas que no pertenecen a su cronología. Las teorías del milenarismo en este respecto constituyen un anacronismo - un error cronológico - una equivocación en fechas.
El apocalipsis presenta dos clasificaciones de imaginación - a saber, los perseguidores y las persecuciones. Los perseguidores son descritos bajo la imagen de bestias con múltiples cabezas, colas y dedos y cuernos. Las persecuciones son expuestas en figuras de pestilencia, azotes y hambres; el derramamiento del contenido de los vasos sobre la tierra y el mar; guerras, cataclismos y desastres - exponiendo toda la furia de la persecución que los gobernantes paganos podrían lanzar contra la causa de los primeros Cristianos.
En el capítulo seis hay la visión de “las almas bajo el altar” - las almas de los muertos, aquellos que habían sido decapitados por la palabra de Dios y por el testimonio que sostenían. Bajo el altar Juan vio las almas. Era la visión, o escena de derrota - las almas estaban bajo el altar, su causa despreciada, derrumbada y derrotada. Las escenas y símbolos continúan hasta el capítulo 20 donde las mismas almas - “las almas de los que habían sido decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios” - fueron observadas en sus tronos. Esa era la escena de triunfo y victoria. Sacando las almas debajo del altar, la escena de derrota, y elevándolos a los tronos, la escena de victoria, es descrita como una resurrección - la resurrección de su causa. Y al cierre de los capítulos el libro presenta la gloria y éxtasis de la iglesia triunfante, emergiendo en atavíos de victoria fuera de la experiencia del período descrito. Es entonces que el Señor repitió la misión y tarea de la gloriosa iglesia de Cristo en la que podría ser llamada apropiadamente la segunda gran comisión y la segunda gran invitación: “El Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente” (Apoc. 22:17). Juan luego cierra el Apocalipsis con estas palabras: “El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús” (v.20). No hay evidencia de que esto se refiera a una venida mundial y personal de Cristo, sino más bien a su promesa de venir a ellos “en breve” - a las iglesias dirigidas - en las experiencias a través de las cuales pasarían. El vino a ellos en estas experiencias.
Una de las mejores pruebas de que el contenido del libro de Apocalipsis no tiene aplicación directa o inmediata para nosotros ahora, reposa en el hecho de que verdades vitales, verdades esenciales para la salvación, o para la vida y deber Cristianos, no están enrolladas en dobleces místicos ni reservadas para declaraciones apocalípticas. No hay clara enseñanza de alguno de los apóstoles en alguna de las epístolas para nosotros junto con tales líneas, lo cual es evidencia suficiente de que el contenido del libro del Apocalipsis era de especial significancia para ese tiempo, y no para la aplicación general. En cuanto a las “profecías” que han sido hechas en cada siglo y generación desde entonces, dando a entender que se encuentran en los contenidos de ese libro, todas ellas han girado a una interpretación errónea. La historia siempre las ha creído y falsificado, y continuará haciéndolo así.
FIN 2 PARTE
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05-feb-2006, 01:30
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3 parte
La teoría de que Jesucristo regresará a la tierra, para establecer un trono y reino terrenal, y reinar en presencia personal sobre la tierra por mil años ciertamente no tiene apoyo en el libro de Apocalipsis, lo cual significa que esto no tiene nada más en alguna otra parte. El Papa de Roma se sienta sobre un trono literal y gobierna al mundo Católico. El rey de Inglaterra se sienta sobre un trono literal y gobierna a Bretaña y sus dominios. Y hay aquellos que piensan y que creen que Jesucristo vendrá nuevamente en la carne para sentarse sobre tal trono en Jerusalén.
(2) La visión general.
El designio del libro del Apocalipsis no es meramente predictivo sino descriptivo. Predijo ciertas cosas, pero también las describió, en cuanto a la cosa a ocurrir y el carácter de la ocurrencia, con particular referencia a los eventos que estaban “cerca”, a ocurrir. Por tanto, Jesús “declaró” a su siervo Juan - las cosas que debían suceder “pronto”. El propósito era advertir a las iglesias con respecto a los eventos vitalmente conectados con las experiencias inmediatas de aquellas iglesias.
La estructura del libro es vista en tres declaraciones: Las cosas que él “vio”; las cosas que “son; las cosas que serán “en lo futuro” - eso que sucederá pronto. Usted notará que la parte que será “en lo futuro” es calificada, y modificada, y limitada por la palabra “pronto”. Las cosas “que has visto” eran las cosas que Juan vio en la visión. Las cosas “que son” eran las condiciones conocidas para existir, entonces presentes. Las cosas “que serán en lo futuro”, pero pronto, tienen que ver con las experiencias futuras inmediatas de lo cual la historia nos dice en una forma muy extensa. Los eventos de los períodos de la historia de Nerón, Domiciano y Diocleciano, seguidos tan estrechamente en el primer siglo, proporcionan una completa contraparte de los símbolos del Apocalipsis, como lleno de algunos eventos futuros que podrían hacerse ajustar a ellos. Los eventos de estos períodos ocurrieron “pronto” y los eventos de la persecución de Nerón hasta el reinado de terror de Diocleciano, debe satisfacer aún a los literalistas en la interpretación de los símbolos y señales empleadas por Juan. Los símbolos del Apocalipsis fueron cumplidos en las experiencias de aquellas tempranas iglesias; y el libro, desde nuestro punto de vista, debería ser considerado a la luz de la historia antes que como un libro de profecía. Era profecía apocalíptica cuando se habló, es historia ahora.
A medida que echamos una mirada retrospectiva a las experiencias de la temprana iglesia de Cristo, es visto que las cosas descritas ocurrieron “pronto”, las cosas que cumplieron los símbolos del Apocalipsis tan plena y finalmente como eventos futuros podrían ser imaginados o manufacturados para hacerlo. ¿Por qué pasar sobre los eventos correspondientes de la historia relatando las experiencias de las iglesias a que se dirigía y vincular estos eventos a alguna visión y fantasía futuras que no podrían ajustarse a los símbolos más perfectamente que los eventos de los períodos nombrados se ajustan a ellos?
Ahora la visión general, la cual el libro de Apocalipsis regala, trae ante nosotros el conflicto de la iglesia con los perseguidores Judíos y Romanos. Representa la historia profética y simbólica de las luchas y triunfos de la temprana iglesia con los poderes perseguidores. Esta anticipada historia fue escrita en símbolos a causa de la necesidad de ocultar de los perseguidores las cosas que fueron reveladas a las iglesias. Cuando Jesucristo enseñó a los Judíos en parábolas, se volvió a sus discípulos y les dijo: “...a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado...por eso les hablo por parábolas” (Mateo 13:10-13).
No hay obligación a decir, bajo todas las circunstancias, todo lo que uno pueda saber. Si hay evidencia del uso incorrecto de la información, ¿por qué darla? Si Jesús hubiera hablado a los Judíos en palabras claras y literales la verdad que cubría en las parábolas, habría anticipado una oposición prematura. Si Jesucristo hubiera colocado en palabras claras y literales lo que cubría en el lenguaje apocalíptico, y no lo hubiera enrollado en el doble misticismo del simbolismo, en el libro del Apocalipsis, habría colocado la información inmediata en manos de los Judíos y gobernantes paganos la cual estaba designada únicamente para las iglesias, y habría precipitado una ataque furioso prematuro contra la iglesia.
Esto es por lo que los contenidos del Apocalipsis están expuestos en símbolos y señales, de manera que la información pudiera estar impedida de los poderes seculares, sin embargo, colocados dentro del alcance de los miembros de las iglesias a quienes Jesús dirigió el lenguaje. Juan era conocedor de estas iglesias. Ellas eran conocedoras de Juan. El había vivido allí y trabajado con ellas. Ellos estaban en una mejor posición para entender y aplicar las señales y símbolos de entonces que nosotros ahora. Las cosas mencionadas eran inmediatas con ellos, pero remotas para nosotros. El libro de las visiones era una profecía simbólica de eventos inmediatos. Para ellos era profético, predictivo y descriptivo de los eventos a ocurrir pronto. Para nosotros esto es histórico, a medida que miramos atrás a los eventos que ocurrieron “pronto”, como Juan dijo que sería.
Los perseguidores mencionados en Apocalipsis fueron expuestos bajo la imagen de bestias, con múltiples cabezas, dedos, cascos y cuernos. Hubo “bestias compuestas o mixtas”, una cabeza como de animal, un cuerpo como de otro, una cola y dedos como de otro, indicativo de las varias formas en que los varios gobernantes existían en sus persecuciones a la iglesia. Fueron descritos con figuras de lenguaje, como bestias y dragones y una variedad de otros animales. Las persecuciones fueron expuestas en la imagen de calamidades, catástrofes, desastres, guerra, pestilencia, hambre, enfermedad, cataclismos en el mar y disturbios en la tierra. Esa fue la forma como Juan informó a las iglesias de las persecuciones que sufrirían pronto y los retó a soportar. Estas no eran descripciones literales. Juan estaba dando a entender las persecuciones de ellos a través del medio de las metáforas.
fin 3 parte
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05-feb-2006, 01:38
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4 parte
La palabra “declarar” significa exponer en señales, o símbolos. Eso de sí mismo muestra que no debían ser tomadas literalmente. Los símbolos del Apocalipsis no pueden simbolizarse a sí mismos. Una señal no puede declararse a sí misma. Declarar significa exponer en señales. Una señal no puede declararse a sí misma, un símbolo no puede simbolizarse a sí mismo, y un tipo no puede tipificarse a sí mismo. Es una violación de todos los principios de exégesis hacer aplicación literal de la imagen figurativa del libro del Apocalipsis. Por tanto, los perseguidores de la iglesia fueron descritos con el carácter de dragones y bestias, y las persecuciones fueron descritas en términos de problemas y pruebas, calamidades y catástrofes.
Estas persecuciones existieron en varias formas militantes y malignas y luego se calmaron, solamente para brotar como una tormenta después de la calma. Por tanto “la bestia que no era, que es, y será”. Eso es, la persecución calmada, pero más tarde se renovaría con toda su furia anterior. El atamiento y desatamiento de Satanás es aplicado a esa clase de cosa, el alternado triunfo de las fuerzas de la justicia y las de maldad, de la verdad y del error en esa poderosa batalla entre las cuestiones surgientes del Cristianismo y paganismo. De esta manera, estas figuras se refieren a, y deben ser aplicadas a, las varias formas en que existieron el Judaísmo y el Romanismo, y a las varias formas de las persecuciones emprendidas contra las tempranas iglesias de Cristo.
Hay tres partes diferentes. Primero, los símbolos desplegando los eventos datados desde Patmos - capítulos 4 al 11. Segundo, la imagen de la bestia indicando la relación vital que existía entre los Judíos y los paganos, la política y los poderes religiosos - capítulos 12 al 18. Tercero, la descripción del triunfo de la iglesia, de cómo emergió la iglesia de los obscuros días de persecución en triunfo - capítulos 19 al 22.
En el capítulo 6 de Apocalipsis, versículo 10, Juan vio las almas de los muertos bajo el altar. El altar es la escena de derrota. Es la escena de sacrificio. En la visión Juan vio las almas de los que fueron muertos por el testimonio de Jesús. Estaban bajo el altar, derrotados y menospreciados, su causa echada al piso — las almas bajo el altar. Clamaban: “¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre...?” Estaban invocando por un juicio contra sus perseguidores.
Continuando la imaginación a través de los capítulos que siguen, Juan ve las mismas almas que estaban bajo el altar en capítulo 6, sobre tronos en el capítulo 20. Estas almas habían sido tomadas de debajo del altar y elevadas a tronos. Esta es una descripción de triunfo. Habían vencido, y en triunfo sobre la persecución, la iglesia había ganado la victoria. El altar es una escena de derrota, pero el trono es una escena de victoria. Juan escuchó a las almas debajo del altar, en el capítulo 6, invocando por juicio contra sus perseguidores: “¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre...?” Juan vio estas almas, en el capítulo 20, recibiendo el juicio contra sus perseguidores por el cual habían clamado: “...recibieron facultad de juzgar...” — su causa había triunfado. Hay un contraste entre la escena de derrota y la escena de triunfo. El tomar las almas debajo del altar y elevarlas a tronos fue llamado una resurrección — “Esta es la primera resurrección”. Fue la resurrección de la causa por la cual habían muerto. La expresión, “Esta es la primera resurrección”, muestra que la palabra estaba siendo empleada en una sentido inusual, y por tanto, no significa una resurrección literal, ni una resurrección corporal. Era un uso figurativo de la palabra. El hecho de que Juan tuvo que explicar que esto era una resurrección, prueba que él estaba usando el término en un sentido no usual, no en el sentido regular de la palabra. De esta manera, él dijo: “Esta es la primera resurrección”. Si este hubiera sido el sentido usual de la palabra, no habría tenido que hacer tal explicación. Era una resurrección figurativa - el triunfo de la causa por la cual los mártires murieron.
El atamiento de Satanás tuvo que ver con el quebrantamiento de los poderes perseguidores. El desatamiento de Satanás tuvo que ver con la reavivación de las persecuciones - el triunfo alternado del Cristianismo y sus fuerzas opositoras.
(3) La venida de Cristo.
La promesa de Jesús a través de todo el libro del Apocalipsis de venir “pronto” o “en seguida” no se refiere a una venida personal. y mundial La venida de Cristo es mencionada en varios sentidos en el Nuevo Testamento.
En Mateo 16:28, Jesús dijo: “De cierto os digo, que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino”. Las personas a las que se dirigió, las que estaban allí, vivirían para verle “venir” en ese sentido - ellos testificarían la venida mencionada allí. Jesús vino “en su reino” antes de que ellos “gustaran” la muerte - ellos vivieron para ver esto.
En Zacarías 14:1, la destrucción de Jerusalén fue descrita como la venida del Señor. Profetizando ese evento Zacarías el profeta dijo: “He aquí, el día de Jehová viene...yo reuniré a todas las naciones para combatir contra Jerusalén; y la ciudad será tomada...” Ese evento ocurrió en al año 70 D.C., y esto fue llamado “el día de Jehová” - Jehová vino en los eventos profetizados y descritos.
En Mateo 26:64, Jesús dijo a Caifás: “...desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo”. Esto también, era una alusión a la destrucción de Jerusalén, la cual Caifás viviría para testificar, refiriéndose a los eventos del juicio y desolación atendiendo a la destrucción de la ciudad en lo cual él se sentó en un trono de poder, pasando el juicio sobre el Hijo de Dios.
En su carta a las siete iglesias de Asia Juan se refirió repetidamente a su venida a ellos en ciertos eventos y experiencias que no se referían a su segunda venida. A una iglesia el Señor le dijo que “vendré a ti” - capítulo 2:16 - mostrando que la referencia no era general sino especial. A otra iglesia dijo vendré ”sobre ti” si “no velaban” - capítulo 3:3 - claramente mostrando que se refería a los eventos que vendrían sobre ellos inesperadamente, como si esto fuera su propia venida, porque la siguiente expresión dice: “y no sabrás a qué hora vendré sobre ti”. Esta venida no era sobre todos, sino “sobre ti”, una venida especial a la iglesia dirigida. En otro ejemplo el Señor dijo que “vengo pronto” - capítulo 3:11 - ciertamente no una referencia a una venida personal y mundial sino a su presencia en las experiencias de ellos. El Señor vendría, no en persona, sino en los actos de sus juicios.
Finalmente, a los Laodicenses, después de una vergonzosa advertencia, el Señor dijo: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él...” - capítulo 3:20. La promesa de que “entraré a él” revela el sentido en que el Señor había repetidamente prometido venir en las muchas y variadas experiencias a través de las cuales las tempranas iglesias y los Cristianos iban a pasar, las agudísimas experiencias de la persecución.
fin 4 parte
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05-feb-2006, 01:41
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5 parte
A través del libro del Apocalipsis continuamos en similar vena hasta el cierre del capítulo. Habiendo completado su imaginación en las varias y diversas visiones, en una alusión a la “gran comisión” y a la “gran invitación”, Juan expone la obligación de la iglesia triunfante, y cierra diciendo, “Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús”. El “vengo en breve” de este último capítulo debe estar conectado con las cosas para suceder “pronto” del primer capítulo. En el primero, la pompa de la persecución es introducida, con la portentosa declaración de que las cosas deben suceder “pronto”. Juan luego procedió a decirles estas cosas, pero les aseguró que en la marcha de los siniestros eventos, el Señor Jesús “vendría a ellos”. En el último, habiendo concluido la visión, Juan simplemente dijo en substancia: Señor, como estos eventos deben venir para ocurrir “pronto” y “El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve”, entonces ven, “Sí, ven, Señor Jesús”. El contexto está claramente contra la idea de que los capítulos y versículos de cierre del Apocalipsis se refieren a la segunda venida de Cristo. La Biblia enseña el regreso personal del Señor, pero el libro del Apocalipsis no es un libro sobre la segunda venida de Cristo, ni el capítulo veinte es un capítulo sobre el reinado de Cristo en la tierra. Es un libro declarando las experiencias de las tempranas iglesias con los poderes perseguidores, de los símbolos que fueron cumplidos en las experiencias de aquellas iglesias.
El libro debe ser estudiado a la luz de la historia. ¿Por qué pasar por alto los eventos que cumplieron sus símbolos y manufacturar otro cumplimiento? Los símbolos del libro del Apocalipsis fueron cumplidos en las experiencias de las primeras iglesias. Ellos no representan verdad vital para la iglesia hoy día. Si los asuntos de la obligación y esperanza Cristiana estuvieran implicados, ¿por qué debería ser reservado esto para una declaración apocalíptica? No podría haber propósito para tales señales y símbolos ahora. También esperaríamos que las epístolas del Nuevo Testamento, o los Hechos de los Apóstoles fueran escritos con señales y símbolos como esperamos que el contenido simbólico del Apocalipsis se aplique a nosotros. ¿Por qué colocar Apocalipsis en símbolos, y Romanos, Corintios y Gálatas en palabras claras? Porque las epístolas tienen que ver con el deber, servicio y esperanza Cristianos, mientras que el libro del Apocalipsis no tiene nada que ver directamente con nosotros, sino más bien con las experiencias de las primeras iglesias. Por tanto, fue declarado en símbolos. Y esa es la historia en pocas palabras.
(4) La aplicación espiritual.
Alguien podría preguntar, ¿no hay aplicación práctica o espiritual indicada en todas estas cosas? La hay. Cada Cristiano puede tener el espíritu de los primeros Cristianos, y por tanto, poseer el alma de un mártir. Pablo dijo a los Filipenses: “Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino que también padezcáis por él, teniendo el mismo conflicto que habéis visto en mí, y ahora oís que hay en mí” - Filipenses 1:29-30. Nuevamente él dijo: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” - Gálatas 2:20. Nuevamente Pablo dijo: “Llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús...porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal” - 2 Cor. 4:10-11. Hay, por tanto, la idea de vivir con el espíritu de mártir, viviendo con el espíritu de la muerte, porque como Pablo dice una vez más en 1 Cor. 4:9, ellos habían sido, como lo fueron, “sentenciados a muerte”, y en que fueron hechos “espectáculo al mundo”.
Este, creo que es el significado de la declaración de Pablo en 1 Cor. 15:29 con referencia a ser “bautizado por los muertos”. ¿Ha observado usted cuidadosamente en algún momento el contexto de ese pasaje? El mismo versículo siguiente dice: “¿Y por qué nosotros peligramos a toda hora?” Ellos estaban viviendo en “peligro” como Cristianos en constante riesgo de muerte. Algunos habían “caído dormidos” - los mártires que habían muerto por creer y testificar la resurrección. Aquellos que no habían muerto fueron bautizados, sumergidos en los sufrimientos referidos por Pablo. Estuvieron diariamente en peligros de muerte, sus vidas en “peligro a toda hora”. Jesús dijo: “De un bautismo tengo que ser bautizado; y ¡cómo me angustio hasta que se cumpla!” - Lucas 12:50. Y dijo a los discípulos: “A la verdad, de mi vaso beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados...” - Mateo 20:23. Esto sabemos que era el bautismo de sufrimiento. Del mismo modo lo es el bautismo de 1 Cor. 15:29. ¿Por qué aquellos que habían muerto, serían bautizados en sus sufrimientos, sumergidos en la tristeza y la muerte, “por los muertos” - “por” es huper, no eis, y la expresión Griega consideraba “los muertos” como la resurrección de los muertos. Por tanto, qué harían aquellos, quienes como Jesús fueron bautizados en sufrimiento, si no hay resurrección de los muertos? Y ¿por qué debemos quienes aún vivamos “peligrar a toda hora”, vivir en el peligro diario de la muerte, como “sentenciados a muerte”, si no hay resurrección de los muertos? ¿Cuál es la ganancia? ¿Qué es lo que induce a ser bautizados en tales sufrimientos si no hay resurrección? En el v.32 el apóstol se refiere a su propia experiencia en Efeso cuando sufrió oposición como si hubiera “batallado contra fieras”, y preguntó: “¿qué me aprovecha? Si los muertos no resucitan...” Me parece claro que el bautismo de 1 Cor. 15:29 no es un bautismo en agua, sino un bautismo en sufrimiento, el cual soportará todo para la resurrección de los muertos.. Y al hacerlo así tenemos el espíritu de las “almas debajo del altar”, y poseemos el alma de un mártir. De esta manera Pedro dijo: “Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría” - 1 Pedro 4:12-13. Por tanto, podríamos no solamente tener el espíritu de las “almas debajo del altar” en nuestra actitud hacia Cristo y la vida Cristiana, sino que podemos poseer el espíritu de las “almas en los tronos” con el triunfo y gozo de la victoria.
Hay una aplicación práctica y un significado espiritual en todas estas cosas, aunque los símbolos del Apocalipsis se referían a las experiencias de la temprana iglesia en la persecución, y fueron cumplidos en aquellas experiencias. Todos los Cristianos deberían vivir con el espíritu de los primeros mártires.
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05-feb-2006, 01:47
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II. EL CAPITULO VEINTE
Es una expresión común, la escuchamos en cada mano, que “la Biblia claramente dice que Cristo reinará en la tierra mil años”. Eso es algo que la Biblia no dice en ninguna parte, clara o vagamente. Como la noción de la “batalla del Armagedón”, la imaginación milenial no está en la Biblia. El Armagedón es mencionado en la Biblia pero la teoría de la “batalla del Armagedón” no se encuentra en ninguna parte en las escrituras. La Biblia tiene algo para decir acerca de los “mil años” pero nada acerca de un reinado de mil años en la tierra. Cristo reina, pero el reinado de Apoc. 20 no es el reinado de Cristo. Es más bien un reinado peculiar y especial de ciertas almas con Cristo. Esto no menciona o se refiere al reinado de Cristo. Los mencionados estaban reinando, un uso especial de la palabra, aplicado a un incidente especial de la visión del Apocalipsis. El texto dice (ellos) vivieron y reinaron. ¿Dónde vivieron y reinaron? Vivieron y reinaron con Cristo. Juan vio las almas fuera del cuerpo, no en el cuerpo. Esta era una visión de las almas de los mártires viviendo y reinando con Cristo en un sentido particular y peculiar.
(1) Un texto inadecuado.
En una conversación con un grupo de predicadores denominacionales uno invariablemente escuchará decir que la Biblia claramente dice que reinaremos con Cristo en la tierra mil años. Cuando al afirmador le es preguntado por el pasaje que tan claramente dice esto, invariable y confiadamente referirá a sus oyentes a Apoc. 20, versículo 4. Es el orden, el lugar y el tiempo ahora de analizar este pasaje de la escritura mal entendido y mal aplicado. Esta es la forma en que se lee: “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron la facultad de juzgar, y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años”. De éste pasaje es casi universalmente creído que verdaderamente dice que reinaremos con Cristo en la tierra mil años. El texto dice, “vivieron y reinaron con Cristo mil años”. El pronombre “nosotros” es un pronombre personal de la primera persona; los verbos “vivieron” y “reinaron” son verbos del pretérito. Pero vivirán y reinarán son verbos del tiempo futuro. Ningún hombre puede reclamar el derecho de cambiar la oración de este texto del tercer pronombre personal “ellos” al primer pronombre personal “nosotros”, y cambiar los verbos “vivieron” y “reinaron” del pretérito. al “vivirán y reinarán” del tiempo futuro. Eso es demasiado cambio para cualquier hombre que tenga una onza de respeto por la palabra de Dios.
Juan dijo: “vivieron y reinaron con Cristo mil años”. El pasaje no dice nada acerca de “los mil años del reinado de Cristo”. Hay una gran diferencia en las dos expresiones. Apocalipsis 20 dice, “vivieron y reinaron con Cristo”. ¿Quiénes vivieron? ¿Dónde vivieron? Reinaron - ¿reinaron ahora, con quién y dónde? “Vivieron y reinaron” - ¿con quién, en qué lugar? Este no es el reinado de Cristo sino el reinado de las almas “con Cristo”; eso es lo mencionado en Apoc. 20. Hay diferencia entre viviendo y reinando “con Cristo” y un reinado milenial “de Cristo”. Por tanto, estemos seguros de los hechos en el caso. Este no menciona “el reinado de Cristo, sino el reinado de las almas `con’ él”. No solamente “reinaron” con él, “vivieron” con él. “Vivieron y reinaron” con Cristo mil años. Los dos verbos “vivieron” y “reinaron” están ambos limitados por los mil años. Si la expresión indica tiempo, entonces cuando el reinado termine, y ellos cesen de reinar, el viviendo se terminará y ellos dejaran de vivir.
Este diagrama ayudará a enfatizar que Apocalipsis 20 carece de los detalles que la teoría milenial requiere.
Apocalipsis 20:1-6 no menciona una venida mundial y personal de Cristo. Ese no es el tema de esto. No menciona una resurrección corporal. Ese no es el tema de esto. No menciona un reinado en la tierra - ni menciona el “reinado de Cristo” - y tampoco es el tema. ¿No es posible para las almas vivir y reinar “con Cristo” sin Cristo estando en la tierra? Además, no menciona el trono de David o algún otro trono en la tierra. Y no menciona ya sea a Jerusalén o Palestina, ni menciona a Cristo en la tierra.
Jesús dijo que Jerusalén no es el lugar donde los hombres deben adorar, pero ellos lo colocan allí. Dijo que Su reino no es de este mundo, pero ellos quieren colocarlo aquí, y lo hacen de este mundo. ¿Pueden los milenaristas consistentemente decir que aunque éste no menciona ninguna de estas cosas, enseña todas ellas? Pero es totalmente posible y consistente que todas las cosas mencionadas existan sin estar en la tierra.
Esto me recuerda del joven viajero, que estaba recién casado. Habiéndose ido en su usual viaje para vender su mercancía, su joven esposa decidió que no podría esperar hasta el fin de semana para ver a su esposo, de manera que le envió un telegrama, el cual fue escrito así: “Ven a verme de una vez, me estoy muriendo”. El joven esposo agarró su sombrero y maletín y corrió al tren, pero cuando llegó y el tren dio la vuelta, su encantadora esposa estaba en la estación llena de sonrisas para saludarlo. Totalmente exasperado, dijo: “Mi amor, ¿por qué me enviaste ese telegrama? Dijiste que te estabas muriendo”. Ella respondió: “Oh, me estaba muriendo por verte, y sólo pude enviarte diez palabras por una moneda de $ 25.
Ahora, esa es exactamente la situación con los milenaristas sobre Apocalipsis 20. Las palabras del milenarismo no están allí, las ideas del milenarismo no están allí, y como las palabras son las señales de las ideas, no hay suficiente “alargamiento” en todo el pasaje para suministrar la idea para su teoría. Esto es la invención de una fantástica imaginación.
(2) Cosas literales y cosas figurativas.
En un libro titulado “Descubriendo el Futuro”, el autor dijo que todo en este capítulo es literal. Déle una mirada a todo eso - caballos literales, espadas literales, varas de hierro literales, lagares literales, ¿literal dijo usted? Entonces gallinazos literales - ¡aves comiendo la carne literal de los reyes! ¡Entonces un ángel literal descendiendo con una cadena literal para atar literalmente al dragón literal! Y el cuerpo literal del dragón literalmente llenó toda la tierra. Su cola literal llegaba hasta los cielos literales y literalmente arrastraba las estrellas de los cielos fuera de sus órbitas literales.
El cuerpo del dragón llenaba toda la tierra, sin embargo fue puesto en un abismo, u hoyo en la tierra, la cola y todo lo demás. ¿Dónde podrían ellos excavar el hueco en la tierra, en vista de que el texto dice que el cuerpo del dragón literalmente llenaba toda la tierra? ¿Su cola literal llegaba hasta las estrellas?. Si este abismo literal fuera literalmente sin fondo, ¿después de todo sería un “abismo”?
Ahora, ¿cuántas de estas cosas son literales? ¿Qué acerca de la referencia a este dragón arrastrando las estrellas del cielo de sus órbitas con su cola? Esa era alguna cola, si es literal. ¿Qué tan lejos están las estrellas? Varios millones de kilómetros. Pero este dragón arrastraba las estrellas del cielo con su cola. ¡Una cola mágica! Si es literal, ya sea “alguna cola” - una cola fenomenal - o tendrían un poder magnético para este fin. Luego ese dragón tenía un cuerpo que llenaba toda la tierra; sin embargo, un hueco es hecho en la tierra en el cual lo sellan, con cola y todo. ¿Literal? En vista de que el cuerpo de la bestia era tan grande como toda la tierra, ¿dónde hicieron ellos el hoyo, y dónde arrojaron la tierra?
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05-feb-2006, 01:52
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3) Los mil años.
Hay veinte figuras de lenguaje en este diagrama tomadas de Apocalipsis 20. ¿Son todas ellas literales? ¿Son algunas de ellas figurativas? ¿Son algunas de ellas literales? Si es así, ¿cuál es cuál? Ahora, cualquiera que tenga un pensador, y lo esté usando, sabe que estos símbolos no son literales. ¿En una serie de símbolos tales como estos, es razonable hacer una aplicación literal de los mil años y una aplicación figurativa de todo el resto? Ciertamente no. Los mil años como las otras partes de la visión son una figura de lenguaje - un símbolo de algo más.
La Biblia dice que Dios recuerda su pacto hasta mil generaciones. ¿Cuenta Dios mil generaciones literales, y luego deja de recordar Su pacto? Esto quiere decir que la memoria de Dios de Su pacto es perfecta, es completa. Esta es una figura de integridad, y no indica un ciclo de tiempo.
Entonces ¿qué acerca del milenio? Nada es dicho de un milenio. Los mil años no significan un milenio. No hay milenio. Nunca hubo un milenio. Nunca habrá un milenio. Apocalipsis 20 no se refiere a un milenio. ¿Dónde lo será? En ninguna parte. ¿Cuándo será? No lo será. ¿Cuándo fue? No lo fue. ¿Entonces qué acerca del milenio? Nada acerca de esto - todo lo que puedo decir es que “esto no es”. Los “mil años” no son literales, por tanto, no es un milenio y no hace referencia a un milenio. La mágica palabra “milenio” no está en el pasaje.
(4) Las almas de los mártires.
En esta visión Juan “vio tronos” y aquellos que se “sentaron sobre ellos”. Y aquellos a quienes vio eran las almas de los decapitados. No habían “adorado” a la bestia. No habían “recibido” su marca, y ellos “vivieron” y “reinaron” con Cristo.
Primero. “Vivieron y reinaron con Cristo mil años”. No se menciona la segunda venida de Cristo, una resurrección corporal en la tierra, un trono literal - en Jerusalén o en alguna otra parte. No nos menciona a nosotros, y no menciona a Cristo en la tierra. Apocalipsis 20 no menciona ninguna de estas cosas, y una maldición es pronunciada sobre el que añada a las palabras del libro.
Segundo. “Ellos” vivieron y reinaron con Cristo. “Ellos” son las almas de los mártires que fueron decapitados. Las almas decapitadas vivieron y reinaron con Cristo. Unicamente aquellos que fueron decapitados entraron a esos mil años. Si esos mil años son literales, entonces la decapitación es literal, y solamente aquellos literalmente decapitados logran entrar al milenio. Eso nos cortaría a nosotros a menos que nuestras cabezas sean cortadas. Si el decapitamiento es figurado, los mil años son figurados, y eso nos corta a nosotros, porque no habrá un milenio literal. Si estos son mil años literales, es un decapitamiento literal. Si es un decapitamiento figurado, son mil años figurados, y de cualquier manera no habrá milenio para nosotros.
Tercero. “Vivieron y reinaron”. Si el término “reinaron” es limitado por mil años, el verbo “vivieron” es también limitado por mil años. Si el reinar termina con los mil años, el vivir termina con los mil años, y el milenio termina con todos al dejar de existir. Ese es un milenio completamente sin esperanza, ¿no lo es?
(5) La primera resurrección.
La expresión “esta es la primera resurrección” es en sí misma la prueba de que esa referencia es hecha a una resurrección figurativa. Las palabras estaban siendo usadas en un sentido inusual, tan inusual que fue necesario para Juan explicar su uso por medio de decir, “esta” es la primera resurrección - esto es lo que se quiere decir por el símbolo, Juan lo explicó.
Cuando sugerimos que Apocalipsis 20 es una resurrección figurativa o espiritual, nos encontramos con algo despectivo como “¿quién escuchó jamás de una resurrección figurativa?” Bueno - si usted nunca ha escuchado de una, yo simplemente le enseñaré varias ahora.
Escuche a Ezequiel:
“La mano de Jehová vino sobre mí, y me llevó en el Espíritu de Jehová, y me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos. Y me hizo pasar cerca de ellos por todo en derredor; y he aquí que eran muchísimos sobre la faz del campo, y por cierto secos en gran manera. Y me dijo: Hijo de Hombre, ¿vivirán estos huesos? Y dije: Señor Jehová, tú lo sabes. Me dijo entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd palabra de Jehová. Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis. Y pondré tendones sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu y viviréis; y sabréis que yo soy Jehová. Profeticé, como me fue mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor; y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso. Y miré, y he aquí tendones sobre ellos, y la carne subió, y la piel cubrió por encima de ellos; pero no había en ellos espíritu. Y me dijo: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y dí al espíritu: Así ha dicho Jehová el Señor: Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán. Y profeticé como me había mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en extremo. Me dijo luego: Hijo de hombre, todos estos huesos son la casa de Israel. He aquí, ellos dicen: Nuestros huesos se secaron, y pereció nuestra esperanza, y somos del todo destruidos. Por tanto, profetiza, y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío, y os haré subir de vuestras sepulturas, y os traeré a la tierra de Israel. Y sabréis que yo soy Jehová, cuando abra vuestros sepulcros, y os saque de vuestras sepulturas, pueblo mío. Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que yo Jehová hablé, y lo hice, dice Jehová” - Ezequiel 37:1-14.
Aquí está la descripción de una resurrección, extraordinaria, en verdad. Sacando a Israel de la tierra de su cautividad y trayéndola de regreso a su propia tierra es llamado una resurrección. Estaban en sus sepulcros en Babilonia, sin embargo, eran un pueblo que estaba vivo. Dios dijo que abrió sus sepulcros y los sacó e hizo que vivieran. Ahora, esa fue una resurrección figurativa, de manera que no se diga de nuevo que usted nunca escuchó de una.
Ahora escuche a Isaías, quien profetizó del exilio en Babilonia cien años anticipadamente.
“Jehová Dios nuestro, otros señores fuera de ti se han enseñoreado de nosotros; pero en ti solamente nos acordaremos de tu nombre. Muertos son, no vivirán; han fallecido, no resucitarán; porque los castigaste, y destruiste y deshiciste todo su recuerdo” - Isaías 26:13-19.
La referencia aquí es a los señores impíos del Antiguo Testamento. Estaban ejerciendo dominio sobre el oprimido pueblo de Dios. Eran “señores” sobre el pueblo de Dios. Isaías dijo, que otros señores una vez se habían “enseñoreado” de ellos, pero que estaban “muertos”, y no “vivirán”; habían “fallecido” y no “resucitarán”. ¿Quiere decir eso que los impíos no serán resucitados de los muertos? ¿Quiere decir eso que los impíos muertos no volverán a vivir? ¿Ninguna existencia futura para el impío? Si eso es lo que esto quiere decir, no hay resurrección del impío, y una verdad fundamental es de tal modo negada, pero ese no es el significado. Aquí está el significado: El señorío o dominio de los señores impíos sobre el pueblo de Dios sería abatido. Mientras estos señores tuvieron señorío sobre el pueblo de Dios se dijo de ellos que “vivían” - vivir en su señorío. Cuando su señorío fuera destruido y la opresión del pueblo de Dios traída a un fin, estos señores estarían “muertos” - estarían muertos como señores. Ellos no vivirían - eso es, su señorío no existiría nuevamente.
Pero hablando del pueblo perseguido de Dios, dice, “Tus muertos vivirán” (v.19). Cuando Israel estaba en la esclavitud de la cautividad de estos señores, de ellos se dijo que estaban muertos, y de los señores impíos se dijo que estaban vivos. Pero cuando terminó el señorío de los señores, ellos fueron muertos - su poder había cesado - estaban muertos; no “vivirían” - en su impío señorío; no “resucitarían” - como señores. Pero el pueblo de Dios que estaba en cautividad estaba en un estado llamado “muertos”, aunque vivían. Pero Isaías dijo: “vivirán”, y “resucitarán”. De esta manera, salir de la cautividad, representa una resurrección, pero no una resurrección literal - esta era una resurrección figurativa.
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Ahora, esa es la clase de resurrección descrita en Apocalipsis 20. Una es la descripción de la perseguida Israel en el Antiguo Testamento; la otra es la descripción de la perseguida iglesia en el Nuevo Testamento. El principio es el mismo. Otro ejemplo está en la referencia de Pablo a la resurrección espiritual de Israel.
“Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo ¿qué será su admisión sino vida de entre los muertos?” - Romanos 11:15.
Cuando los Judíos fueron convertidos a Cristo bajo el evangelio, el recibimiento de ellos fue como “vida de entre los muertos”. Esa es otra resurrección figurativa - una resurrección espiritual.
Cuando Juan vio las almas de los mártires, muertos por el testimonio de Jesús y de la palabra de Dios, “bajo el altar”, luego vio las mismas almas “sobre tronos”, esta fue una visión de victoria. Tomando las almas de los decapitados bajo el altar y elevándolas a los tronos fue llamada una resurrección, exactamente en el mismo sentido en que sacando al pueblo de Israel de la esclavitud en Babilonia, abriendo sus sepulcros, y restaurándolos a su tierra estaba causando que ellos “vivieran” - una muerte figurativa y una resurrección figurativa.
Ahora lea Apocalipsis 2:11 y compárelo con Apocalipsis 20:6.
(1) “...el que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte” - Apoc. 2:11.
(2) “...el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos” - Apoc. 20:6.
Describiendo anticipadamente las persecuciones de los primeros Cristianos, Juan les dijo en Apoc. 2:11 que “...el que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte”. Pero en Apoc. 20:6 el mismo apóstol hablando de las mismas personas dijo: “...el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos”. De esta manera, tener parte en la primera resurrección es estar exento de la segunda muerte. Pero vencer estas persecuciones es igualado a estar exento de la segunda muerte.
1. Venciendo las persecuciones es igualado a estar exento de la segunda muerte.
2. Participar en la primera resurrección es igualado a estar exento de la segunda muerte.
3. Las cosas igualadas a la misma cosa son iguales la una a la otra.
4. Venciendo las persecuciones y participar en la primera resurrección eran iguales a la misma cosa, por tanto, ellas eran iguales la una a la otra.
Es sostenido que Apoc. 2:25-28 se refiere a una venida mundial de Cristo cuando le dará a los santos “autoridad sobre las naciones” y luego las “regirá con vara de hierro” - en el milenio. Tal interpretación acusa que Jesús engañó a la iglesia en Tiatira al hacerles creer que él vendría durante el tiempo de vida de ellos. Debería ser observado que la “venida” de Cristo es mencionada en varios sentidos, en el Nuevo Testamento, y en el Apocalipsis. A Efeso, Pérgamo, Sardis y Laodicea, Cristo les dijo que “vendría”. “Vendría” en los eventos mencionados, en las cosas prometidas o amenazadas. A Tiatira dijo: 1. Retener. 2. Vencer. 3. Guardar sus obras. Todo eso “hasta que yo venga”, mostrando que no se refería a una venida mundial. Además, las expresiones en los versículos 26-28 eran indicativos de cosas que ocurrirían durante el período de vida de Tiatira: 1. Autoridad sobre las naciones - la influencia del evangelio en el rompimiento del poder de las persecuciones paganas y en las naciones paganas. 2. Vara de hierro - la irresistible influencia de Cristo en la predicación y en las vidas de los primeros Cristianos - ejemplificado aún en el martirio. 3. La estrella de la mañana - el exaltado lugar de aquellos que venzan, próximos a Cristo, en su glorioso imperio - la iglesia.
Es sostenido que Apoc. 3:21-22 hace distinción entre el trono del Padre, sobre el cual Cristo está sentado ahora, con el Padre “en su trono”, y el propio trono de Cristo el cual ocupará cuando él venga, por tanto, “yo le daré que se siente conmigo en mi trono”. Pero el reino de Dios y el reino de Cristo son un reino - Efesios 5:5. Y la iglesia de Dios y la iglesia de Cristo son una - 1 Tesal. 1:1; 1 Tesal. 2:14. ¿Por qué el trono de Dios y el trono de Cristo no son un trono? Los Cristianos participan ahora del reino de Cristo - Lucas 22:29; y participan ahora de su trono - Apoc. 3:21-22.
Compare Mateo 19:28 con Lucas 22:29. “En la regeneración” Jesús se sentaría en el trono de su gloria. Tito 3:5 se refiere al “lavamiento de la regeneración”. La dispensación del evangelio es la regeneración, la dispensación de la regeneración y del nuevo nacimiento, por la cual somos “nuevas criaturas”. De manera que tenemos la “regeneración” ahora, el “nuevo nacimiento” ahora, y somos “nuevas criaturas” ahora. En la negación de que esta dispensación es la regeneración, la interpretación premilenial niega el nuevo nacimiento ahora.
Cristo es en el trono de gloria ahora - Lucas 24:26 - y los apóstoles están sobre tronos de autoridad ahora, “doce tronos, juzgando las doce tribus de Israel” - toda la iglesia de Dios. Este es el trono de gloria y el trono de autoridad respectivamente - ahora.
En Mateo 19:28, Jesús dijo: “Vosotros que me habéis seguido”, les serían dados tronos. Pero en Lucas 22:28 - “Pero vosotros sois los que habéis permanecido conmigo...” les sería asignado el reino. Por tanto, tener “tronos” en la regeneración era lo mismo como serle “asignado” el reino - ahora.
En esta dispensación, Cristo está en el trono de su gloria. Este se extiende desde el momento en que entró en su gloria (Lucas 24:26) hasta que “venga en su gloria” (Mateo 25:31). Los Cristianos que venzan se “sientan con él en su trono” exactamente como participan de su trono en el mismo sentido y en el mismo grado, y participan de su gloria en el mismo grado - ahora.
Estas consideraciones destruyen la interpretación milenial del trono del Padre y el trono del Hijo, en cuanto a una distinción y diferencia entre ellos, y refuta sus interpretaciones de Apoc. 2:25-28 y Apoc. 3:21-22.
Esto nos trae al cierre de la escena de Apocalipsis descrita en los capítulos 20,21 y 22 en un resumen general de las elegantes verdades de la visión con relación a las obligaciones de la iglesia triunfante, emergiendo de la persecución y opresión en gloriosa victoria.
III. LA IGLESIA TRIUNFANTE Y LA INVITACION
DEL EVANGELIO
Como una continuación de la visión de la victoria, los últimos capítulos de Apocalipsis presentan la iglesia ataviada con vestiduras de victoria “como una esposa ataviada para su marido” (Apoc. 21:2). La figura no indica que la iglesia no es ahora la esposa de Cristo, como algunos han supuesto. Más bien, el apóstol nos dice en Romanos 7:4 que la iglesia ha estado casada con Cristo y está llevando fruto para Dios en esa relación. La expresión “como una esposa ataviada” es solamente una comparación - señalando la grandeza de la triunfante iglesia en las prendas de vestir de victoria - con toda la gloria, belleza, y grandeza de una esposa en sus adornos. Es entonces que la victoriosa iglesia renueva su misión a los hombres: “...el Espíritu y la Esposa dicen: Ven...” (Apoc. 22:17).
Reunamos en un corto resumen el repaso del tema desde Apocalipsis 20 hasta el capítulo 22.
(1) Un análisis textual.
Ha sido mostrado que Apoc. 20:4 es totalmente inadecuado como texto para apoyar la teoría milenial - y es el único pasaje que hace mención de los mil años. Por tanto, ellos no tienen pasaje. Ningún apóstol en ninguna epístola, jamás mencionó tal período de tiempo, ni tal dispensación, ni tal era milenial o de esperanza. Esto, por tanto, no debe pertenecer a la doctrina apostólica, o a la esperanza y deber Cristianos. Apocalipsis 20 es sino el clímax de una imagen que empezó con la escena de la derrota en el capítulo 6:9 y termina con la escena de victoria en el capítulo 20:4. La comparación de los capítulos 6 y 20 revela la aplicación de los símbolos que intervienen. Un análisis en curso de los capítulos finales producirá una conclusión apropiada al actual estudio, en el despliegue de los sucesos de la causa de los mártires y la gloria de la iglesia victoriosa.
1. El ángel descendiendo del cielo. “Vi un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo...” (Apoc. 20:1-3).
El ángel, simplemente un mensajero del evangelio. La cadena representa el mismo propósito del evangelio de atar al diablo por engañar a los hombres. Ató - no permitió que engañara - significa el triunfo de la verdad sobre el error. Mil años - como en todos los otros lugares donde la frase es mencionada, indica entereza, calidad de completo. Aquí hace referencia al completo éxito de la causa sobre las persecuciones, y no hace referencia a un ciclo de tiempo. El triunfo de Cristo sobre el pecado ha sido expuesto completamente en tales parábolas en Mateo 12:29 y Lucas 11:21 en la parábola del hombre fuerte, “Cuando el hombre fuerte armado guarda su palacio, en paz está lo que posee. Pero cuando viene otro más fuerte que él y le vence, le quita todas sus armas en que confiaba, y reparte el botín”. De manera que Jesús venció al pecado, y repartió sus bienes, y vuelve nada su poder. Así dice Pablo en Colosenses 2:15 y Hebreos 2:14, tan plenamente mostrado más de una vez en estas series.
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05-feb-2006, 02:06
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9 parte
. Las almas sobre los tronos. “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar, y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús, y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años” - 20:4.
Estas almas no eran cuerpos y no estaban encarnadas. Eran almas. Y una resurrección no es necesaria para que las almas vivan. Estas almas vivían- no comenzaron a vivir en Apoc. 20. Ellas vivían. Estas almas que estaban bajo el altar en el capítulo 6, están sobre tronos en el capítulo 20. En uno, una causa ha sufrido derrota; en el otro, una causa ha sido coronada con victoria. Ellos vivieron y reinaron - tomando las almas debajo del altar y elevándolas a los tronos es referido como una resurrección - la resurrección de una causa. Vivieron en la causa por la que murieron. Reinaron en las personas de sus sucesores, y como personajes del mismo espíritu. Como Juan vino con el espíritu y el poder de Elías, una causa sobrevive a la muerte de sus defensores y ellos viven con el espíritu de sus hacheros.
Vivieron y reinaron - si “reinaron” está limitado por mil años literales, “vivieron” está también limitado de esta manera. De manera que si el reinado termina con los mil años, el vivir termina con los mil años, ¡lo cual sería un milenio muy esperanzado después de todo!
Tronos - no literales ni en la tierra, sino exaltado al estado de aquellos que habían vencido sus persecuciones.
Decapitados - Juan vio las “almas” de los decapitados; no vivían en un estado terrenal. Si es literal, solamente aquellos que son literalmente decapitados podrían entrar al milenio. Si es figurativo, no habrá milenio, lo cual es el hecho de la discusión.
Mil años - la visión de victoria, completa victoria. Representa lo infinito; no es un ciclo de tiempo ni un período de tiempo, y no hace referencia a tiempo. Dios recuerda su pacto hasta mil generaciones, y un día para el Señor es como mil años - eso es, la memoria de Dios de Su pacto es infinita y en el mundo infinito de Dios los días y los años no son contados. El término indica calidad de completo, perfección, infinidad. La victoria de ellos fue completa, su triunfo total y su reinado infinito.
El principio fundamental de exégesis prohíbe que los mil años sean interpretados literalmente aquí, y la palabra año simbólicamente en todo el libro a la mano. De manera que, si esto es literal, el reinado de Cristo fue por mil años solamente, ni un día más, ni un día menos. Y, si literal, en vista de que los verbos “vivieron” y “reinaron” son modificados por los mil años, cuando ellos cesen de reinar, dejaran de vivir. Además, si es literal, solamente aquellos decapitados, vivieron y reinaron. Y, finalmente, el tercer pronombre plural, “ellos” no puede ser cambiado a la primera persona “nosotros”; y los verbos del pretérito “vivieron y reinaron” no pueden ser cambiados a los verbos del tiempo futuro “vivirán y reinarán”. La conclusión es que hay muchas dificultades en el camino de la interpretación literal.
3. Los otros muertos. “Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron los mil años. Esta es la primera resurrección” - 20:5.
El resto de los muertos no vivieron - en vista de que solamente de quienes se dijo que han vivido fue de las almas de los mártires muertos, y el resto de los muertos no vivieron, sino que juicio les fue dado a ellos; ¿a quiénes juzgaron, y cómo? Y si “vivieron” significa que les fueron dados cuerpos literales, entonces cuando el resto de los muertos que “no vivieron” hasta que los mil años se cumplieran, esto quiere decir que a los otros muertos les serán dados cuerpos literales al final de los mil años, lo cual fuerza la resurrección de los impíos demasiado temprano, antes del poco de tiempo, y antes del tiempo para la resurrección y juicio en el orden milenial de las cosas. De manera que su teoría se hunde nuevamente. Los otros muertos aquí simplemente se refieren a los perseguidores cuyas opresiones habían sido vencidas, exactamente como Isaías 26 se refirió a los impíos señores del Antiguo Testamento, que tuvieron señorío sobre el pueblo de Dios como estando muertos y no vivirán, falleciendo y no resucitarán.
Esta es la primera resurrección - exactamente como la liberación de Israel de la esclavitud de Babilonia es referida en Ezequiel 37 como una resurrección de sus sepulcros; y el rompimiento del señorío de los señores fue una resurrección de la opresión, de Isaías 26; de manera que el vencimiento de estas persecuciones, el triunfo sobre la muerte y el martirio, en una causa victoriosa de Cristo, es llamada una resurrección en Apocalipsis 20. Estas comparaciones han sido expuestas en los diagramas, una simple referencia a ellos aquí servirá al actual propósito. El hecho de que a ellos se les había dicho que esto era una resurrección es prueba de que esto es usado en el sentido inusual de la palabra. La “primera resurrección” es espiritual - la resurrección de la causa por la cual ellos murieron. Es la porción de todo verdadero creyente en cualquier era que participa de la vida del Señor resucitado a través de la obediencia a sus mandamientos. El pasaje en Apoc. 20 no describe ningún período de bendición para ser disfrutada al cierre de esta dispensación. Este no sustenta la construcción literal y los mismos teoristas no aceptan las conclusiones y consecuencias de esto.
fin 9 parte
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05-feb-2006, 02:17
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10 Parte
4. Parte en la primera resurrección. “Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años” - 20:6.
Hay un axioma el cual decreta que las cosas igualadas a la misma cosa son iguales la una a la otra. En Apoc. 2:11 es dicho que los que venzan las persecuciones están exentos de la muerte segunda. Pero en Apoc. 20:6 es dicho que el que tenga parte en la primera resurrección está exento de la muerte segunda. Las cosas iguales a las mismas cosas son iguales las unas con las otras - tener parte en la primera resurrección se refería a vencer las persecuciones y entrar al triunfo de esa victoria. Nuevamente, ésta es la misma clase de resurrección mencionada en Isaías 26 y Ezequiel 37. De ellos es dicho luego: “serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años”. Esto, por supuesto, se refiere a las “almas” que “vivieron y reinaron” en el v.4, y aquí, “reinarán con él” se refiere a la continuidad de ese reinado el cual había empezado con la expresión “vivieron y reinaron” del versículo 4. Este se refiere a las mismas “almas”, al mismo reinado, a las mismas experiencias, y simplemente indica su continuación.
5. El desatamiento de Satanás. “Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión” - 20:7.
El triunfo de las fuerzas de la justicia y de la maldad, de la verdad y del error, era algo alternativo. Ocurrió una reavivación de la maldad, descrita como Satanás siendo suelto de su prisión, y un triunfo alternativo de la causa de los perseguidores y la causa de los mártires. Los hechos actuales de la historia en las experiencias de la iglesia cumplen estas figuras y metáforas. Los versículos 8 al 10 describen un último esfuerzo desesperado de los poderes perseguidores para detener el avance de la iglesia y hacer frente a la divulgación del Cristianismo entre todas las naciones, pero la oposición combinada de todas las influencias opositoras de los perseguidores no podría permanecer contra Cristo y su iglesia. Todos ellos cayeron en derrota total y el fin de los perseguidores fue pronosticado en una descripción altamente figurativa como “y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió”, y fueron “lanzados al lago de fuego y azufre...y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos”. No hay regla de exégesis o de interpretación que pudiera garantizar una aplicación literal de tal lenguaje. Es la descripción simbólica del fin y juicio del señor que oprimía a la iglesia de Cristo, quien nunca más existirá para humillar a la esposa del Cordero.
6. El juicio de los muertos. “Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos...y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras...y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos...y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego” - 20:11-15.
La descripción en estos versículos es sino la continuación del contraste entre las causas de los justos y de los impíos, la verdad y el error, el Cristianismo y el paganismo, y el estar de pie respectivamente ante el gran trono del juicio divino. Los eventos que han estado unidos en fiero conflicto entre la iglesia en un lado, y todas las fuerzas del Judaísmo, Romanismo y paganismo en el otro. Ahora los participantes están de pie ante la vara de la decisión divina, donde los eventos fueron colocados. La causa de los justos fue absuelta, y la causa de los impíos fue condenada, y condenada por siempre. Estos pasajes no tienen consuelo en ellos en alguna extensión o grado para los milenaristas. Aplicando el pasaje a los muertos, que sea notado que esto se refiere a “los muertos, grandes y pequeños” - todos los muertos, no una parte de los muertos. Algunos de ellos se encontraron en el libro de la vida y algunos no. Si esto se refiere únicamente a los impíos al final del milenio, como afirman los milenaristas, entonces no habría ningún sentido en abrir el libro en absoluto, porque todos sabrán que los impíos no estarán en el libro de la vida.
Por tanto, en el análisis de Apocalipsis 20 - ciertamente no hay evidencia de Cristo en la tierra en un milenio entre el versículo 4 de ese capítulo y el versículo 11.
Les he dado sugerencias por una razón, a saber, mostrar que no hay nada que temer leyendo versículo por versículo de Apocalipsis 20. La teoría milenial no esta en él, y si no la hay, no está en ninguna otra parte.
FIN 10 PARTE
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